Macri poda la Administración y elimina mil cargos políticos

El presidente argentino congela también los sueldos a funcionarios y pone coto a la arraigada tradición del nepotismo

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redacción / la voz

Incluso antes de que llegara al poder en octubre del 2015 en Argentina se hablaba ya del «efecto Macri». Tras doce años de Gobierno kirchnerista, el empresario tenía claro que si entraba en la Casa Rosada no podría «pretender hacer en dos años lo que no se hizo en veinte, pero sí podemos hacer en diez lo que no se hizo en treinta». No obstante le entró la prisa y precisamente en los 24 meses que lleva al frente de Argentina ha tomado controvertidas decisiones -la última, la reforma de las pensiones-. Muchas de ellas han debilitado su imagen de cara a una ciudadanía cansada de nuevas subidas de luz, una inflación que parece no tener límites y un acercamiento a Europa que a efectos de políticas sociales no termina de llevarse a cabo. Por eso, Mauricio Macri asestó ayer un golpe en la mesa y se cargó de un plumazo el 25 % de los cargos políticos de la plantilla de la Administración. Un harakiri gubernamental con el que pretende lavar su imagen y reconquistar a un pesimista electorado con su liturgia de que «la austeridad tiene que partir de la política».

Al anuncio del fusilamiento de estos puestos, que en la práctica significa que el Ejecutivo se desprende de mil cargos, se le añade la congelación de los salarios al resto de los funcionarios del Poder Ejecutivo y la prohibición a los ministros de su Gabinete de designar a familiares dentro del Gobierno.

Aires renovados tras su gira por Europa y sus encuentros en el Foro Económico de Davos la semana pasada. El objetivo, según anunció ayer Macri en el Salón Blanco de la Casa Rosada, es reducir en unos 1.500 millones de pesos (más de 61 millones de euros), el gasto estatal en el 2018. La reducción en la plantilla de funcionarios afectará a mil cargos políticos, mientras que la congelación de los salarios de quienes permanezcan en sus puestos alcanzará a 324 personas, que cobran un máximo de 152.000 pesos (6.200 euros).

Una tradición en Argentina

De las tres estocadas políticas que metió ayer el mandatario argentino, la que hizo más sangre fue la referente al nepotismo. «Ningún ministro podrá tener familiares en el Gobierno», afirmó. Macri acaba así con la arraigada tradición peronista de colocar a los parientes en la Administración. Una costumbre que también se ha mantenido bajo su paraguas. De hecho, la medida tendrá carácter retroactivo, por lo que «cada uno [de los ministros] va a tener que ir revisando qué es lo que pasa e irse. Tenemos que hacer un esfuerzo adicional», comentó Macri. Esta medida afectará también al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que tiene a su mujer y hermanas en puestos de confianza de la Administración. «Sé que vamos a perder colaboradores muy valiosos, me da mucha pena, pero queremos transparencia. Espero que este ejemplo sea seguido por todos», dijo Macri en un claro guiño a los ex altos cargos que en Argentina están siendo investigados por corrupción.

El tijeretazo afecta a más ministros que a Triaca, o dicho de otra manera, raro es el que no se ve perjudicado. Los responsables de Interior, Transporte, Turismo o Modernización verán cómo sus familiares se despiden de los que hasta ahora eran sus trabajos.

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