«¡Vente "pa" Portugal, Pepe!»

mercedes mora REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

VÍTOR MEJUTO

El Gobierno luso se ha ganado la admiración de Europa con sus logros: un paro del 8 %, un déficit embridado y un PIB que crece a buen ritmo. Su talón de Aquiles es una deuda gigantesca

25 ene 2018 . Actualizado a las 18:24 h.

Hace ya meses que Europa habla de Portugal. Y todo lo que se comenta llega envuelto en cierto aire de fascinación. Que si se ha librado de la austeridad y están creciendo a buen ritmo. Que si su tasa de paro resulta envidiable, sobre todo a ojos españoles. Que si han conseguido reconducir ese déficit que tantos quebraderos de cabeza les dio... Tanto y tan bien se habla del país vecino que a más de uno ya le ha asaltado la tentación de emigrar a tierras lusas, que parece que allí se vive mejor. Pero ¿es cierto todo lo que se dice? ¿De verdad que es para tanto? Puede que un repaso por las grandes cifras del país y el contraste con sus homólogas españolas arroje algo de luz sobre el asunto:

déficit público

Portugal fuera, España en el pelotón de los torpes. Lleva Portugal desde mediados del pasado junio libre del yugo del procedimiento de déficit excesivo, el saco en el que mete Bruselas a los países que se saltan a la torera esa sacrosanta regla europea que condena al infierno de los recortes a aquellos que osan gastar más de lo que ingresan cuando se pasan de la famosa raya del 3 %.

España no lo ha conseguido aún. Todavía pedalea en el pelotón de los torpes. Junto a Francia. Hasta Grecia, el país que colocó a la eurozona al borde del precipicio tras destapar sus vergüenzas (un déficit del 12,7 %, convenientemente maquillado durante años para engañar a sus socios) ha salido de ese pozo. Harina de otro costal es la situación económica del país heleno, en tierra de nadie, a la espera de una reestructuración de la deuda que no acaba de llegar. A España, eso de embridar el déficit se le ha resistido durante toda la crisis. Cada Gobierno que ha tenido desde que estalló la tormenta se ha atragantado con la tarea. Tanto que la Comisión Europea ha tenido que abrir la mano en varias ocasiones para tratar de adecuar el ritmo de la reducción (siempre más lento que sus deseos) a la realidad. El ansiado aprobado llegó por fin en el 2016. Era la primera vez, desde el inicio de la crisis, que España cumplía con el objetivo de déficit que le marcaban desde Bruselas. Cerró ese año con una brecha en sus cuentas del 4,5 % del PIB (50.400 millones) frente al límite de 4,6 %. Contando las ayudas a la banca (4,33 %, sin ellas). Pero, eso sí, para llegar a final de curso con los deberes hechos, la Comisión tuvo que renunciar al objetivo inicial del 2,8 %. Lo bueno: que pese a los reiterados suspensos, ha logrado eludir el castigo. Y eso que estuvo a punto de ser sancionada por haberse pasado de la raya 9 décimas en el 2015.

paro

Portugal en el 8 %, España en el doble. Nos supera también Portugal, y de largo, en la lucha contra el paro. España sigue teniendo la segunda tasa de desempleo más elevada de la UE, por detrás de Grecia. Muy por encima, claro, de la media europea. En noviembre, esa losa pesaba sobre el 7,3 % de la población activa de los todavía 28; frente al 8,7 % en la zona euro. En España es el doble (un 16,7 %). Hay 18 millones de personas en paro en la Unión Europea, más de 14 millones lo están en la eurozona; de ellos, 3,8 en España. En Portugal, sin embargo, andan por debajo de la media del club de la divisa única, con un 8,2 % de la población activa sin trabajo.

Aunque, eso sí, el empleo que se está creando a uno y otro lado de la frontera ibérica está muy lejos de ser el deseable: temporalidad a espuertas y sueldos con los que llegar a fin de mes cuesta Dios y ayuda.

deuda Pública

España, por debajo del 100 %; Portugal en un intragable 130 %. En el capítulo de la deuda pública, sin embargo, las cosas andan un poco mejor en España, pero, ni mucho menos, para tirar cohetes.

Los portugueses adeudan a sus acreedores el equivalente al 130 % de la riqueza que son capaces de generar en un año. En España, ese indicador está ligeramente por debajo de la barrera del 100 %. Toda una señora losa también.

Es la deuda, de hecho, el indicador que mejor refleja la huella de la crisis. En el 2007, España debía 384.000 millones; diez años después, y a falta de conocer los datos de cierre del ejercicio, está en el entorno del 98 %, con más de 1,13 billones de euros.