Berlusconi renace de sus cenizas

Dario Menor ROMA / COLPISA

INTERNACIONAL

RICCARDO ANTIMIANI | Efe

Su coalición de centroderecha lidera los sondeos de las elecciones de marzo

14 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cumplió 81 años el pasado septiembre, lleva en política desde hace más de dos décadas, en las que ha sido primer ministro en cuatro Gobiernos y está inhabilitado para ejercer cargos públicos hasta noviembre del 2019 por su condena por un delito de evasión fiscal. Con este currículo, además de su larga lista de escándalos, sorprende que Silvio Berlusconi sea el hombre sobre el que van a girar las elecciones italianas del 4 de marzo. En una nueva muestra de que es un animal político al que nadie es capaz de hacer sombra en el país, el magnate ha conseguido lanzar en las encuestas a su partido, Forza Italia (FI), que lidera la coalición de centroderecha favorita para ganar los comicios y de la que también forman parte la Liga Norte, Hermanos de Italia y otras listas centristas menores.

El exCavaliere está aprovechando la campaña para recuperar terreno gracias a su presencia continua en los medios de comunicación. Los italianos van a estar durante estos meses encontrándose hasta en la sopa a Berlusconi, que se multiplica con continuas entrevistas en radio y televisión. De momento ha conseguido situar a su coalición entre el 35 % y el 40 % en intención de voto y espera subir hasta el 45 % necesario para controlar el Parlamento. Las proyecciones publicadas ayer por el Corriere della Sera sitúan a la alianza conservadora en cabeza, pero todavía a 47 escaños de alcanzar la mayoría absoluta. El magnate espera seguir subiendo gracias al voto útil y al efecto avalancha que se produce en las opciones políticas que empiezan a bajar en los sondeos, como le ocurre al gobernante Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi.

Los motivos

Hay tres motivos que explican las buenas expectativas de Berlusconi, según Fulco Lanchester, director de Ciencias Políticas de la Universidad La Sapienza de Roma. El primero es que la izquierda italiana «no ha sido capaz de mantener una credibilidad en el tiempo» tras el fin de los partidos tradicionales con el escándalo de corrupción de Tangentopoli a principios de los años 90.