Donald Trump mantiene el Acuerdo Nuclear con Irán, pero impone nuevas sanciones al régimen

Reclama que sus aliados europeos negocien con él un pacto suplementario que corrija los defectos que, a su juicio, tiene el arreglo multilateral

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El presidente estadounidense, Donald Trump, decidió este viernes prorrogar la moratoria sobre las sanciones impuestas contra Irán en base al acuerdo nuclear del 2015, pero reclamó que sus aliados europeos negocien con él un pacto suplementario que corrija los defectos que, a su juicio, tiene el arreglo multilateral. El Congreso estadounidense exige que el presidente decida cada 120 días si mantiene activo un mecanismo que suspende temporalmente las sanciones a Irán por su programa nuclear, y Trump ordenó renovarlo, aunque la Casa Blanca advirtió que Estados Unidos se retirará del pacto a no ser que se modifique pronto. Confirmada la congelación de las principales sanciones contra la República Islámica, deja claro que es «la última» prórroga que dictará Trump. En este sentido, el presidente estaría decidido a romper definitivamente el acuerdo nuclear si no se producen avances.

No obstante, el Ejecutivo de Trump anunció nuevas sanciones contra 14 individuos y entidades de Irán por «graves» abusos a los derechos humanos y apoyo al programa de misiles balísticos. «Estamos sancionando al régimen de Irán, incluido el jefe del Poder Judicial, por su abrumador maltrato de sus ciudadanos, incluidos aquellos encarcelados por el solo ejercicio de su derecho a reunirse pacíficamente, y por censurar a su propia gente que se levanta en protesta contra su gobierno», afirmó el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado.

Entre los últimos nombres incluidos en la lista negra de Washington destaca el del presidente del Tribunal Supremo, el ayatolá Sadeq Larijani, considerado un cercano aliado del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y «responsable de ordenar, controlar o dirigir la comisión de graves violaciones de los Derechos Humanos». El Tesoro norteamericano considera que Larijani, como máxima autoridad judicial, es el último responsable administrativo de una batería de sentencias que «contravienen las obligaciones internacionales» y que incluyen la ejecución de personas condenadas por delitos cometidos siendo menores, así como de «las torturas y los tratos crueles, inhumanos y degradantes» infligidos a presos.

El Gobierno de Trump también ha sancionado a la prisión Rajaee Shahr y a su actual responsable, Gholmreza Ziaie, por los abusos que se habrían cometido en estas instalaciones. Los castigos se dirigen también contra varias entidades iraníes vinculadas a Internet, entre ellas la unidad de ciberdefensa de la Guardia Revolucionaria, y dos firmas de aviación que suministrarían servicios clave a Teherán, según la nota difundida por el Departamento del Tesoro.

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No solo individuos y entidades iraníes

Las sanciones no se limitan a individuos y entidades iraníes, sino que en dicho comunicado se cuelan una empresa malasia y un ciudadano chino, Shi Yuhua, acusado de trabajar para Wuhan Sanjiang Import and Export, una empresa que ya figuraba en la lista negra por hacer negocios con una firma iraní controlada por el Ejército. La vertiente china incluye también a la empresa Bochuang Ceramic.

El secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, advirtió de que «Estados Unidos no se quedará parado mientras el régimen iraní sigue perpetrando abusos de los Derechos Humanos e injusticias». Mnuchin ha recriminado al régimen de los ayatolás el «terrible mal trato a sus ciudadanos», lo que pasa por detener a quienes se manifiestan pacíficamente y censurar la disidencia. «También nos dirigimos contra el programa de misiles balísticos de Irán y las actividades desestabilizadoras, que (Teherán) sigue anteponiendo el bienestar del pueblo iraní», subrayó Mnuchin.

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