Seguir como presidente de Perú le sale a pagar a Kuczynski

Dimite el ministro de Cultura y la oposición pide su destitución


redacción / la voz

En solo dos semanas Pedro Pablo Kuczynski ha sido capaz de convertir su vinculación con la trama Odebrecht en minucias. En un intento de quitarse el fango de las críticas de quienes querían invalidarlo como presidente en el Congreso, se ha metido en un charco de dimensiones mucho más peliagudas por el que la oposición ya evalúa impulsar un nuevo impeachment. Al goteo de dimisiones en el seno de su partido (PPK), derivado del indulto el pasado sábado a Fujimori (que seguirá en el hospital 48 horas más), se sumó este miércoles la del ministro de Cultura. Y en la calle, las cosas no están más tranquilas: las protestas se multiplican y los familiares de las víctimas y organizaciones de derechos humanos usan todos los medios a su alcance para que el mandatario rectifique. Por si fueran pocos enanos, a Kuczynski le crecen más. En concreto, aquellos que quieren aprovechar el tirón mediático de su polémica decisión para reclamar su parte del pastel. Es el caso del abogado del líder de Sendero Luminoso, el también mayor, enfermo y en la cárcel por crímenes de guerra, Abimael Guzmán. Su defensor, Alfredo Crespo, pidió este miércoles su libertad alegando que ya había cumplido su responsabilidad tras 25 años en aislamiento total.

En un intento de paliar la sangría de manifestaciones contra Kuczinsky, el ministro de Justicia de Perú, Enrique Mendoza, negó el martes que el indulto concedido al expresidente, de 79 años, llegase tras una negociación para que el actual mandatario pudiese mantenerse en el cargo. «No fui sometido a ninguna presión», aseguró. Pero muchos dudan de la versión de Mendoza después de que el pasado jueves Kuczynski se librase de ser destituido gracias al apoyo de una facción fujimorista.

Desazón en las calles

La desazón inunda estos días el ánimo de los peruanos. Al coqueteo de sus últimos mandatarios con la constructora brasileña, hay que sumarle ahora la clemencia con el dictador. «Es la segunda vez que confío en un presidente y que me ha fallado», dijo con pesar a la agencia  France Press Rosa Rojas, quien perdió a su marido y a su hijo de 8 años en la matanza de Barrios Altos, perpetrada en Lima por un escuadrón militar al mando de Fujimori, en 1991. Declaraciones similares a las de Rojas se escucharon en las distintas marchas que regaron ayer Perú. En una de ellas, en Lima, se pidió la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Las cotas de indignación fueron tan altas en esta marcha que la policía tuvo que emplear gases lacrimógenos para disolver la manifestación.

Políticos de las filas del PPK se suman a la crispación. Tanto es así que a las renuncias de congresistas, representantes del Ministerio de Justicia y al ministro de Cultura, salvador del Solar, se prevé que se le sumen estos días responsables de otros departamentos del Ejecutivo.

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