Italia abrirá el año envuelta en una campaña a cara de perro

maría signo ROMA / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

FABIO FRUSTACI | Efe

Horas contadas para el Gobierno de Paolo Gentiloni

27 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Con el fin del año termina también la legislatura en Italia y el país se prepara a iniciar el 2018 con una campaña electoral a cara de perro que se dirimirá en las urnas a primeros de marzo. La intención del presidente de la República, Sergio Matarella, es disolver el Parlamento entre este jueves y el viernes tras la tradicional rueda de prensa de fin de año del jefe del gobierno, Paolo Gentiloni.

Se cerrará así una legislatura tormentosa, la número XVI, que ha conseguido llegar al final de los cinco años que marca la Constitución y en la que el Parlamento ha discutido reformas importantes como la de la ley electoral, aunque han quedado sin aprobar otras cuestiones, como la ley que introduce el Ius soli que permitiría dar la nacionalidad italiana a los hijos de padres extranjeros nacidos en el país. El proyecto de ley, apoyado por el Partido Democrático (PD) y que fue aprobado por la Cámara de Diputados en el 2015, no ha conseguido pasar el trámite del Senado al faltar el número legal dado que los senadores de centro derecha, del Movimiento 5 Estrellas y también una parte del PD, decidieron ausentarse. La situación ha desencadenado las críticas de la asociación Italianos sin nacionalidad, que han escrito a Matarella pidiéndole que espere al 9 de enero para disolver las Cámaras y poder aprobar la ley.

Las elecciones de febrero del 2015 dieron una ajustada victoria al PD de centro izquierda con Pier Luigi Bersani al frente, seguido muy de cerca por el Pueblo de la Libertad, de Silvio Berlusconi, mientras el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo conseguía un importante número de diputados en su primera cita con las urnas. El veto impuesto por los de Grillo a la candidatura de Bersani como jefe de Gobierno llevó a Enrico Letta, siempre del PD, a formar el primer gobierno de la legislatura gracias al apoyo de una parte del centro derecha. Al mismo tiempo Giorgio Napolitano fue reelegido presidente de la República. La suspensión de Berlusconi como senador tras haber sido condenado, abrió la primera crisis del período al dividirse el centro derecha entre quienes decidieron continuar apoyando al gobierno y quienes optaron por mantenerse fieles a Berlusconi.