Las críticas por la exclusión del opositor Navalni ponen al Kremlin a la defensiva


moscú / colpisa

Las críticas de las fuerzas opositoras y de la Unión Europea por haber excluido de las próximas presidenciales al gran rival de Putin, Alexéi Navalni, obligaron ayer al portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, a salir a la defensiva e incluso amenazar a quienes apoyen el boicot de los comicios propuesto por el bloguero anticorrupción. La baja participación y la ausencia del único rival con posibilidades amenaza la legitimidad de unos comicios en los que se da por segura la victoria de Vladimir Putin.

En apoyo precisamente del máximo dirigente ruso se creó ayer en Moscú la plataforma que le lanzará como candidato independiente, en una reunión a la que él no asistió. Paradójicamente, Putin sí acudió el pasado sábado al congreso de su formación, Rusia Unida, para recabar su apoyo y anunciar, no obstante, que no irá como candidato del partido. «El hecho de que no participe en los comicios una determinada persona por imperativo legal no puede afectar de ninguna manera a la legitimidad de las propias elecciones», aseguró Peskov. El portavoz presidencial reducía al líder opositor a la categoría de un aspirante a candidato más y eludía admitir que se trata del único capaz de poner a Putin en apuros.

Precisamente por eso, los analistas estiman que, sin Navalni, el interés de una parte significativa del electorado decaerá hasta el punto de que el índice de abstención, ya bajo en las legislativas del año pasado (menos del 48 %), podría descender todavía más. Tal situación, según esos mismos expertos, pondría en cuestión la validez del triunfo de Putin, que es quien encabeza con diferencia las encuestas.

Esto explica también por qué ha sentado tan mal en el Kremlin el llamamiento al boicot de las elecciones que lanzó Navalni tras serle rechazada su candidatura en la Comisión Electoral Central (TsIK). Peskov amenazó ayer con un nuevo proceso al opositor. Según sus palabras, «los llamamientos al boicot deben ser objeto de un estudio muy minucioso sobre si están en consonancia o contradicen la legislación vigente».

Navalni dijo el lunes que sin él «no habrá elecciones», ya que unos comicios se basan en la existencia de distintas opciones. «Represento a un gran número de electores. La decisión de la TsIK de prohibirme participar en los comicios excluye a millones de personas del sistema político», afirmó. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, sostiene que el veto a Navalni pone en duda el «pluralismo» del sistema ruso y, por tanto, la calidad democrática de los comicios.

Por su parte, el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Kiril, terció para oponerse a la consigna opositora de bloqueo e instó al conjunto de la Iglesia y a los creyentes a acudir a las urnas. Esta vez, y a diferencia del llamamiento que protagonizó hace seis años, no pidió el voto para Putin, que ayer se dio un baño de masas con los niños que acudieron a la tradicional yolka (abeto) del Kremlin, el reparto de regalos que se hace cada año con motivo de las fiestas. Mientras, en uno de los recintos del parque de la VDNJ, al norte de la capital, se congregaba por primera vez el grupo de «iniciativa popular» que apoyará la candidatura de Putin como independiente. Había deportistas, cineastas, personalidades del mundo de la cultura y numerosas celebridades, en total 668 personas bajo el lema «Un presidente fuerte, una Rusia fuerte».

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