Trump cierra exultante el año con la firma de la reforma fiscal

La califica como un regalo de Navidad a los estadounidenses


Redacción / La Voz

La cámara baja de EE.UU. ha pedido a Steve Bannon y Corey Lewandowski, ex estratega jefe y antiguo jefe de campaña de Donald Trump respectivamente, que testifiquen voluntariamente en el marco de la investigación que está realizando sobre una supuesta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses. Pero, si se juzga por su reacción en Twitter, el jupiterino presidente no se ha dado por aludido esta vez. Las inoportunas citaciones no han podido empañar el momento de triunfo que han supuesto para él la tan anhelada reforma fiscal y la aprobación de la prórroga de la financiación federal.

La reforma fiscal, la mayor en los últimos 30 años, representa el logro legislativo más importante de Trump en su primer y tumultuoso año presidencial. Aprobada solo con votos republicanos, tendrá un impacto en cada familia y empresa del país a partir de 2018. Según Colpisa, en un esfuerzo por venderla a la clase media, Trump la firmó calificándola de regalo de Navidad para los norteamericanos y un gran impulso a la economía. La ley, muy impopular entre la mayoría del público, beneficia desproporcionadamente a las grandes corporaciones, que verán reducciones fiscales masivas, mientras que la mayoría de los estadounidenses tendrán recortes temporales de diversa índole y grado.

Trump hizo hincapié en los efectos beneficiosos para la clase media y la creación de empleo, y añadió que «las corporaciones están como locas». Como ya ha admitido el mismo en un desliz de arrogancia, la ley se vendió a base de mentiras para entregar el mayor beneficio a los más acaudalados. Sin embargo, todos los pronósticos vaticinan consecuencias graves para los republicanos en las elecciones del 2018.

Relaciones públicas

Por ello, la Administración y los republicanos esperan que los efectos de estímulo económico que prometieron con la ley empiecen a notarse lo antes posible. A tal fin, el propio Trump alabó a las grandes compañías que anunciaron bonos de Navidad a sus empleados, incrementos salariales e inversiones. Otras grandes corporaciones hicieron pública su intención de reinvertir en la economía, como Boeing, que señaló que dedicará hasta 300 millones a entrenamiento de su fuerza laboral, mejoras en sus instalaciones y obras de caridad. El conglomerado mediático Comcast, entre otros, anunció asimismo bonos de Navidad de 1.000 dólares para unos 100.000 empleados así como 50.000 millones de euros en inversiones. En esencia, puras relaciones públicas con gestos populares, pero de pequeño coste, dirigidos a ayudar a construir una percepción favorable de Trump y los republicanos en agradecimiento por los enormes ahorros de los que se beneficiarán con la reforma fiscal.

Una buena campaña de márketing por parte de estas grandes corporaciones cuyos intereses se encuentran en manos de los legisladores de Washington y que sin duda dará frutos en una variedad de proyectos de vital importancia para sus intereses de futuro.

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