Trump vuelve al Congreso para intentar salvar su reforma fiscal

Su principal obstáculo sigue siendo la división republicana


nueva york / corresponsal

La campaña para aprobar la reforma fiscal afronta una semana clave. Una vez pasada la festividad de Acción de Gracias, el Congreso de EE.UU. volvió ayer a la normalidad para meterse de lleno en la votación del polémico proyecto de ley en el Senado. En los próximos días se sabrá si Donald Trump salva una de sus principales promesas de campaña o si, por el contrario, vuelve a tropezar con la misma división republicana que le impidió derogar el Obamacare.

El presidente no lo tiene fácil. Los conservadores cuentan con 52 de los 100 escaños de la Cámara Alta, lo que les concede un margen muy estrecho para sacar la ley adelante. El Partido Demócrata ya advirtió que no apoyaría la norma por lo que los republicanos solo se pueden permitir el lujo de perder el voto de tres de sus senadores. A pesar de que todavía son muchos los que no han mostrado su posición definitiva, la tensa relación entre varios legisladores y Trump no hace presagiar nada bueno para las intenciones reiteradas por este último.

Los focos se sitúan en el senador por Arizona, John McCain, quien ayer volvió a criticar abiertamente al neoyorquino. «No estoy para nada de acuerdo en la manera que tiene de llevar la presidencia. Es una persona que carece de los principios y creencias fundamentales», cargó en la revista Esquire. Pero, como McCain, hay algunos más que no comulgan con su teórico jefe de filas y que podrían hacer saltar por los aires su propuesta tributaria. Entre ellos se cuentan Susan Collins y Lisa Murkowski, senadoras por Maine y Alaska respectivamente, o Joe Corker, senador por Tennessee. Desde que anunció su retiro, Corker ha elevado sus críticas contra el presidente llegando a hablar de la Casa Blanca como «una guardería para adultos». Además de a Corker, los observadores señalan entre los críticos al senador por Nevada, Jeff Flake, quien mostró su preocupación por el incremento del déficit que puede traer consigo la reforma.

Este, precisamente, es uno de los argumentos que amenazan la viabilidad de la propuesta, especialmente después de que la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) confirmase que el proyecto de ley aumentaría el déficit del presupuesto federal en una década. Pese a ello, Trump no se da por vencido y acudirá hoy mismo al Capitolio para convencer a los legisladores de la necesidad de votar el proyecto de ley ya este jueves. Con tal fin, el magnate no solo se reunirá con los senadores republicanos liderados por Mitch McConnell. También lo hará con el resto de representantes del Congreso como el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y la líder de la minoría demócrata de la misma cámara, Nancy Pelosi.

En paralelo y a nivel interno, el neoyorquino intentará convencer a los suyos de que primero aprueben la propuesta y de que, después, en las conversaciones posteriores con la Cámara de Representantes (donde los republicanos ya aprobaron una primera propuesta), negocien aquellos puntos con los que no están de acuerdo. El texto resultante de esas reuniones es el que irá a la mesa de un presidente que todavía sigue siendo optimista: «Vamos a dar al pueblo una gran reducción de impuestos, tengo la esperanza de que sea un hermoso regalo de Navidad», manifestó Trump.

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