Dos gallegas en Londres: «Estábamos en el medio de la calle y la policía nos empezó a gritar que corriéramos»

Dos afincadas en la capital británica cuentan las escenas de caos que vivió la ciudad en los momentos posteriores a la alarma por disparos


Vera Martínez, una gallega emigrada en Londres, salía de la tienda en la que trabaja en Oxford Circus como un día más. La calle, atestada de gente que aprovechaba los descuentos del Black Friday, se convirtió en un escenario de caos después de que se registrara una alarma por disparos que la policía londinense todavía investiga.

Los últimos atentados que ha vivido el país han dejado una ciudad inmersa en una calma chicha que se convierte en terror ante cualquier mínimo incidente. «Cuando intentamos entrar en la estación de metro, nos encontramos con un policía a la puerta que prohibía el paso, y un momento después empezamos a ver que llegaban más policías con metralletas y chalecos antibalas. Debieron de ver algo, porque empezaron a pedirnos y a gritarnos que corriéramos», narra Vera Martínez, que decidió ir hasta Picadilly para escapar de la zona: «Aunque Picadilly está a diez minutos de Oxford Street, volvió a cundir el pánico y la gente echó a correr. Con el miedo decidimos meternos en la primera tienda que encontramos y pedimos que cerraran la puerta». 

Vera Martínez asegura que varias amigas que trabajaban en la zona de la alarma narran cómo en el momento del incidente toda la gente que se encontraba comprando en la calle corrió a buscar seguridad a las tiendas, provocando varias escenas de pánico. 

Beatriz Quintairos, coruñesa también afincada en la capital británica, asegura que a pesar de que todo apunta que se trata de una falsa alarma «todo el mundo entró en pánico». «Nos han encerrado en las oficinas, de hecho en la mía refugiamos a gente de la calle. Aquí todo el mundo es consciente de que Londres es un objetivo, así que a la mínima que pasa algo, la gente se asusta».

La falta de cobertura provocó momentos de angustia

«Estábamos en el centro andando con mi madre y nos hemos tenido que meter en un Zara. Ha sido horrible», afirma Belén, una coruñesa afincada en Londres. «Mis hermanas también estuvieron cerradas dentro de una tienda, y un amigo en otra», continúa. Hubo momentos de mucha angustia, ya que sus familiares tuvieron problemas para localizarlos por falta de cobertura. Tras dos horas, pudieron salir de nuevo al exterior, sobre las 20.00 horas.

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