Revuelta militar en Zimbabue

Los soldados niegan un golpe de Estado y aseguran que Mugabe, que prepara su dimisión, está a salvo. El exvicepresidente Emmerson Mnangagwa sería, según el partido gubernamental, el nuevo presidente interino

Un portavoz militar de Zimbabue dirige un mensaje al pueblo después de que, de madrugada, soldados tomasen la sede de la emisora de televisión nacional
Un portavoz militar de Zimbabue dirige un mensaje al pueblo después de que, de madrugada, soldados tomasen la sede de la emisora de televisión nacional
Europa Press

Robert Mugabe (93 años y en el poder desde 1987) y su familia están «a salvo», aseguró este miércoles un portavoz militar de Zimbabue, desmintiendo una «toma militar» del Gobierno. «Lo que estas fuerzas quieren es pacificar una situación degenerada política y socialmente en nuestro país que, si no es tomada en cuenta, podría desembocar en un conflicto violento», aclaró durante una intervención. «Tan pronto como hayamos cumplido nuestra misión, esperamos que la situación retorne a la normalidad», añadió.

Este mensaje llegó después de que, de madrugada, soldados tomasen la sede de la emisora de televisión nacional, bloqueasen edificios gubernamentales y detuviesen a varios ministros. Los medios locales informaron sobre varias explosiones en la capital, Harare, y ante la complicada situación creada en el país africano, embajadas como las de Reino Unido y Estados Unidos empezaron a recomendar a sus ciudadanos que prmaneciesen en sus casas.

Poco después, Mugabe mantenía una conversación telefónica con su homólogo sudafricano, Jacob Zuma, en la que le confirmaba que se encuentra «encerrado en su casa» y que «está bien», informó la televisión pública de Sudáfrica SABC. Zuma anunció que enviará a Zimbabue al ministro de Defensa, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, y al titular de Seguridad, Bongani Bongo, para entrevistarse con Mugabe y con los mandos de las Fuerzas Armadas; llamó a la calma y a la contención; y expresó su esperanza en que los acontecimientos no desemboquen en cambios inconstitucionales de gobierno.

Purga de veteranos en el partido de Mugabe

La tensión en Zimbabue comenzó a escalar el martes por la tarde después de que varios tanques fueran vistos en dirección a Harare solo un día después de que el jefe de las fuerzas armadas, Constantine Chiwenga, advirtiera de que se tomarían «medidas correctivas» si continuaba la purga de veteranos en el partido del presidente Robert Mugabe.

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«Es pertinente reiterar que las fuerzas de defensa de Zimbabue permanecen como el principal depositario en lo que respecta a los logros de la lucha por la liberación. Y cuando estos están amenazados estamos obligados a tomar medidas correctivas», aseveró Chiwenga el lunes en una rueda de prensa, flanqueado por los líderes del Ejército y la Fuerzas Aérea.

El partido de Mugabe, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), respondió a las palabras de Chiwenga este martes asegurando que sugerían una «conducta de traición» destinada a «incitar a la insurrección y al desafío violento del orden constitucional». En el trasfondo de estas acusaciones se encuentra la destitución, la semana pasada, del exvicepresidente Emmerson Mnangagwa, un incondicional del partido y veterano de guerra que sonaba como sucesor del presidente. Mnangagwa huyó a Sudáfrica y en un comunicado dijo que «pronto controlaremos los resortes del poder en nuestro bello partido y país».

El paso al frente de las fuerzas armadas ha sido interpretado en Zimbabue como un ataque directo a la facción del ZANU-PF alineada con la esposa del presidente, Grace Mugabe, quien jugó un rol determinante en la salida de Mnangagwa, tras meses de ataques verbales. A diferencia del exvicepresidente, la mujer, de 52 años, y sus aliados no combatieron en la guerra por la independencia del país. La esposa de Mugabe suena ahora como reemplazo de Mnangagwa, con el respaldo de las influyentes alas de las juventudes del partido y de las mujeres.  

Mnangagwa, presidente interino

La Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico ha confirmado este miércoles que Mugabe y su familia están detenidos y que el nuevo presidente interino es el exvicepresidente Emmerson Mnangagwa, quien, según The Guardian, ha regresado este miércoles al país en un vuelo procedente de Sudáfrica. «Tanto por la Constitución como por el bien del país, esto era necesario -asegura en su cuenta de Twitter el partido gubernamental-. Ni Zimbabue ni ZANU son propiedad de Mugabe ni de su mujer. Hoy empieza una nueva era y el camarada Mnangagwa nos ayudará a conseguir un Zimbabue mejor».

La formación política que ha liderado el país durante las últimas décadas ha subrayado que lo sucedido en las últimas horas «no ha sido un golpe de Estado», sino que ha habido «una decisión de intervenir» porque la Constitución «ha sido socavada». «El camarada interino Emmerson Mnagngawa será el presidente de ZANU PF como establece la Constitución de nuestra organización revolucionaria».

Lo que está viviendo el país es, según la ZANU-PF, una transición «pacífica no sangrienta». «La situación es estable y Zimbabue está abierto a los negocios. No ha habido un golpe de Estado», ha insistido.

Tres ministros detenidos

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Después de sendas redadas militares en sus residencias, los soldados han arrestado al ministro de Finanzas, Ignatius Chombo, al titular de Educación Superior, Jonathan Moyo, y al de Gobierno Local, Obras Públicas y Vivienda y comisario político a nivel nacional de la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), Saviour Kasukuwere, informa el diario independiente NewsDay.

Los tres formarían parte del conocido como grupo G40, una facción del partido que, según los expertos, busca expulsar a los veteranos de la guerra de independencia -como el destituido vicepresidente Emmerson Mnangagwa- para allanar el camino de la primera dama, Grace Mugabe, hacia el poder.

NewsDay apunta a que Moyo podría ser el cerebro de esta facción, una de las varias en las que se ha dividido el ZANU-PF para organizar la sucesión del presidente Robert Mugabe, de 93 años y en el poder desde 1980. Este mismo medio informa de dos detenciones adicionales: la del subdirector de los servicios de inteligencia del país (CIO), Albert Ngulube, y la del presidente de las juventudes del ZANU-PF, Kudzai Chipanga, quien declaró este martes ante los medios que estaban dispuestos a morir por defender a Mugabe y a rechazar cualquier interferencia militar.

Asimismo, el portal Bulawayo24 indica que el director de la Policía, el comisario general Augustine Chihuri, también podría haber sido arrestado por los militares.

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