Golpe de audacia de Xi, que abre el sector financiero chino al capital global

El líder chino y Trump discrepan 24 horas después de deshacerse en halagos mutuos


Pekín / e. LA vOZ

En poco más de veinticuatro horas Donald Trump y Xi Jinping han pasado de deshacerse en halagos mutuamente a demostrar de nuevo sus diferencias. En sendos discursos durante el inicio en Vietnam de la cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC), el presidente estadounidense cargó contra el multilateralismo mientras que su homólogo chino, como ya hizo en el Foro de Davos, defendió la globalización como fuente de crecimiento y de desarrollo.

«No entraremos en acuerdos grandes que nos tengan maniatados y nos hagan ceder nuestra soberanía», afirmó el magnate. Trump aseguró que otros países, a los que no nombró específicamente, se aprovechan de que Estados Unidos haya abierto su economía con la rebaja de tarifas y barreras comerciales para permitir la entrada de bienes extranjeros. Incluso recriminó a la Organización Mundial del Comercio por, según él mismo, tratar de manera injusta a su país.

Poco después fue el turno del presidente chino, quien afirmó que la globalización se ha convertido en «un cambio histórico irreversible». Xi Jinping consideró que las relaciones internacionales deben ser más abiertas, inclusivas, equilibradas y beneficiosas para todos. «Deberíamos apoyar una visión multilateral del comercio que permita a los miembros en desarrollo obtener un mayor beneficio del comercio y la inversión», añadió.

Ambos mandatarios llegaron a Danang, en Vietnam, procedentes de Pekín después de dos días de reuniones en las que mostraron el uno al otro su cara más amable, aparentemente incluso limando asperezas en asuntos en los que tradicionalmente han tenido una confrontación directa como el conflicto con Corea del Norte o el déficit comercial de Washington respecto a Pekín. 

Otro paso de China

Trump endureció el tono pese a que China dio un nuevo paso hacia la liberalización de su economía al lanzar una histórica apertura del sector financiero al capital exterior, algo que exigían desde hace años Estados Unidos y la Unión Europea. La medida, simbólicamente anunciada en el último día de la visita oficial de Trump, prácticamente da vía libre a que las firmas de otros países adquieran bancos chinos o gestionen en su totalidad firmas de seguros, unos sectores que mueven cada año billones de dólares. Todo un golpe de audacia de Xi Jinping.

El de ayer fue el primer discurso de Trump en una cumbre del APEC tras su llegada a la Casa Blanca y sacar unos días después a EE.UU. del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). El norteamericano llegó a la foro con el objetivo de presentar su visión para el «Indo-Pacífico», la nueva terminología que emplea para denominar a «Asia-Pacífico». Su estrategia es la de incluir a India para contrarrestar el peso de China en la región.

Danang es la cuarta parada en la larga gira asiática del inquilino de la Casa Blanca durante la cual ha repetido ante sus anfitriones su intención de corregir el déficit comercial que EE.UU. mantiene con China y con Japón, del cual responsabilizó a sus predecesores en la presidencia. Mañana, el excéntrico magnate continuará viaje a Hanói, para reunirse con los líderes vietnamitas, antes de finalizar su viaje en Filipinas.

La cita se quedó en un apretón de manos

Pese a las expectativas y el morbo levantado ante el avance de la investigación del Rusiagate, el contacto entre Donald Trump y Vladimir Putin se quedó en un breve saludo, un apretón de manos y una palmadita en el hombro del estadounidense al ruso, durante la foto de familia de la cumbre de APEC, según destaca la agencia rusa Interfax. Moscú llevaba varios días intentando negociar una reunión bilateral, pero la Casa Blanca descartó la cita, alegando problemas de agenda de Trump. 

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