Theresa May medita reorganizar su Gobierno y degradar a Boris Johnson para frenar a los díscolos

«No entré en política para tener una vida fácil», dijo la líder conservadora al tiempo que anunciaba que quería asegurar tener al mejor equipo dentro de su gabinete


LONDRES / E. LA VOZ

La primera ministra británica, Theresa May, estaría pensando en dar un golpe de autoridad haciendo una reorganización de su gabinete, en el que degradaría a Boris Johnson como ministro de Asuntos Exteriores, tras su intento de marcarle la negociación del brexit con Bruselas y hacerle sombra en continuas ocasiones.

«No entré en política para tener una vida fácil», dijo la líder conservadora al tiempo que anunciaba que quería asegurar tener al mejor equipo dentro de su gabinete, lo que indudablemente sonó a despedida para su polémico titular de Exteriores.

Cuando se le preguntó qué podría hacer con Johnson, la primera ministra puntualizó que su estilo nunca había sido ocultarse ante los desafíos y apostó por sacar el máximo provecho de la riqueza de talento disponible en sus filas.

Si una cosa quedó patente de la conferencia de Mánchester fue la necesidad de incorporar savia nueva y seguidores más jóvenes a un partido donde la media de edad de los apoyos pasa de los 70 años, en claro contraste con el laborismo de Corbyn, que tiene gran calado entre personas hasta cuatro décadas más jóvenes.

Fuentes del partido aseguran que May estaría planeando los cambios para después de la reunión del Consejo Europeo del 19 y 20 de octubre, pero otros creen que lo pondría en marcha antes para evitar que el complot que pide un nuevo líder en las filas conservadoras obtenga más apoyos de los 30 diputados que tiene en la actualidad.

May admitió que su pérdida de votos en las elecciones y la cobertura negativa de su discurso de Mánchester le había causado dolor, pero negó que hubiera llorado. «La verdad es que mis sentimientos pudieron ser heridos, como nos puede pasar a todos, pero soy bastante resistente», puntualizó.

¿Llegará a Navidad?

Para muchos conservadores, la cuestión no es si May llegará a Navidad, sino cuándo terminará tirando la toalla por las complicadas negociaciones del brexit, que parecen no avanzar. La quiniela de posibles sucesores tiene ya nombres y apellidos, siendo cuatro contrincantes los que más opciones tienen. Uno de ellos, el citado Johnson; pero también la titular de Interior, Amber Rudd; la líder conservadora en Escocia, Ruth Davidson; y Jacob Rees-Mogg, quien ha llegado sin apenas hacer ruido pero ha pasado a ser el favorito de la lista.

Si bien a primera vista su perfil ultracatólico, contrario al matrimonio gay y al aborto, incluso en casos de violación, no parecía que le fuese a dar muchos puntos, al final su posición firme a favor del brexit, comparando a Bruselas con la mafia ha hecho que surja el llamado, Moggmentum, el movimiento tory que hace frente al de los seguidores de Corbyn.

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