La fractura republicana impide por tercera vez derogar el Obamacare

Trump irá la próxima semana a Puerto Rico tras las críticas por su escasa ayuda ante la devastación del huracán «María»


Nueva York / Corresponsal

La tercera no fue la vencida para Donald Trump. El nuevo intento de derogar el Obamacare bajo la ley Graham-Cassidy (que debe su nombre a sus autores, los senadores Lindsay Graham y Bill Cassidy), firmó su defunción la noche del lunes tras el golpe de gracia asestado por la senadora republicana Susan Collins. «Los cuidados de salud son un tema muy complejo y profundamente personal que afecta a cada uno de nosotros y por supuesto a la economía del país», dijo Collins en un comunicado, sumándose así al no de sus colegas conservadores John McCain y Rand Paul.

La baja de la senadora por Maine fue confirmada después de conocerse el alarmante informe de la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), según el cual, sustituir la ley de salud vigente por el proyecto Graham-Cassidy dejaría a millones de estadounidenses sin seguro médico. Las propuestas anteriores habrían supuesto entre 22 y 32 millones de personas sin cobertura sanitaria.

Otros senadores republicanos como Ted Cruz y Lisa Murkowski expresaron sus reservas sobre el mismo proyecto de ley. «Ahora mismo no tienen mi voto», dijo Cruz el pasado domingo, obviando los millones de dólares extra que los impulsores estaban destinando a los estados de los senadores díscolos. Algunos de ellos por cierto son reincidentes. Es el caso de Collins y McCain que ya dinamitaron el intento de derogación del Obamacare en julio.

Los republicanos tienen una mayoría en la Cámara alta de 52 escaños frente a 48 demócratas, por lo que tres deserciones en sus filas hacían inviable la aprobación de la nueva ley de salud.

Los líderes republicanos en el Senado querían votar el proyecto antes del 30 de septiembre, porque es el día límite para aprovechar una excepción legislativa que les permitiría aprobar la propuesta por mayoría simple. A partir del 1 de octubre, los republicanos lo tendrán todavía más complicado porque necesitarán 60 votos a favor para avanzar en el procedimiento de derogación del Obamacare.

Incapaces de ponerse de acuerdo tras una lucha de seis años, el Partido Republicano no es el único que sale escaldado en esta disputa. Tras este nuevo fracaso, el liderazgo de Trump queda otra vez profundamente dañado por su incapacidad de poner orden en sus propias filas. «Es lamentable», dijo el presidente tras cargar contra su partido. «McCain le dio una bofetada a todo el partido. Sin él ya tendríamos nuestra reforma de salud», añadió.

Viaje a Puerto Rico

En los últimos días, las críticas a la gestión presidencial no solo se han escuchado en ámbito sanitario. Tras el paso del huracán María por Puerto Rico varias voces han acusado al neoyorquino de no dedicar el mismo esfuerzo en ayudar a la isla que a Texas y Florida, tras el impacto de Harvey e Irma, respectivamente. En un intento de acallar los reproches, Trump anunció que el martes viajará a Puerto Rico. «Está con problemas tremendos con inundaciones y derrumbes y estamos buscando a gente», dijo tras el paso del ciclón que ha dejado al menos 16 muertos. Pero un día antes, recordó que el estado asociado «debe lidiar» con el pago de su deuda.

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