Ecuador, el ramalazo chavista de Rafael Correa

El divorcio político consumado entre Rafael Correa y Lenín Moreno, su sucesor en la presidencia de Ecuador, hace apenas cuatro meses, cada día tiene más visos de un culebrón en el que al ex presidente le sale a relucir su ramalazo chavista.

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Las diferencias ideológicas entre Correa y su ex vicepresidente, al que él mismo escogió como candidato a la sucesión en las pasadas elecciones presidenciales, no son de ahora, pero las  encuestas indicaban que era el que  tenía el  perfil más idóneo para frenar al candidato de una oposición cada vez más crecida por el desgaste sufrido por la Revolución Ciudadana de Correa tras 10 años en el poder.

Lenín Moreno, nada más asumir la presidencia el pasado 24 de mayo, tras una ajustada victoria en las urnas  de poco más de dos puntos frente a Guillermo Lasso, empezó a marcar distancias con su antecesor,  que dudó hasta el último de presentarse a la reelección, aunque dejó muy claro que no dejaba la política activa y que no renunciaba a volver al poder.

Para marcarlo de cerca Rafael Correa le impuso como vicepresidente, a Juan Glas, un firme seguidor de la línea dura de su partido, Alianza País, pero Moreno, hombre de talante dialogante y con las ideas claras, no tardó en deshacerse de él. No lo pudo cesar por tratarse de un cargo electo pero a primeros del pasado mes de agosto  lo destituyó  de todos sus cargos por decreto y desde entonces, al negarse a renunciar a la vicepresidencia, está haciendo pasillos en las dependencias gubernamentales. 

Consciente de que el gran lastre que heredaba de Correa era la corrupción más o menos generalizada y el alto nivel de endeudamiento, nada más asumir la presidencia Moreno prescindió de los servicios de Glas como vicepresidente tras saltar a la opinión pública que su nombre sale a relucir en la investigación del caso Odebrech, el paradigma de la corrupción en todo el sub continente americano. Aunque de momento no han trascendido pruebas sólidas contra él, Martha Roldós, miembro de la Comisión Anti corrupción de Guayas, en declaraciones realizadas tras su cese lo definía como «el ingrediente principal de los guisos de la megacorrupción en Ecuador».

La cámara escondida

Esta decisión y el diálogo con la oposición que representa casi la mitad del electorado, hizo que  los ataques de los correistas contra Moreno  arreciacen. Días pasados, el actual presidente denunció en una alocución televisiva que su equipo de seguridad había encontrado una cámara escondida en una de las paredes del despacho presidencial en Quito, instalada por Correa siete años atrás.

Llegó a decir incluso que tenía fuertes  sospechas de que el aparato estaba conectado con el móvil de Correa que actualmente reside en Bélgica. En declaraciones al semanario colombiano Semana reconoció la existencia de la cámara pero aseguró que era de seguridad y no tenía ninguna conexión con su movil para su control remoto.

  En otras declaraciones realizadas  la pasada semana a la agencia  AFP se despachó a gusto contra quien fuera su vicepresidente entre el año 2007 y 2013. Lo calificó  de «mediocre» y «traidor»  También lo acusó de querer encarcelarlo, como a su juicio, pretenden hacer con el ex presidente Lula en Brasil.

Amenaza con una Constituyente

 En esas declaraciones sacó la carta que guardaba en la manga:  recuperar el poder a través de una Asamblea Constituyente, la fórmula mágica de los herederos del chavismo para atrincherarse en el poder.

Correa, hombre previsor, en  la Carta Política que rige en su país desde 2008, ya incluyó la posibilidad de una Constituyente a lo Maduro que podría, en teoría, cesar al gobierno de Moreno, organizar nuevas elecciones y eventualmente permitirle regresar al poder antes de 2021, cuando vence el mandato de su sucesor.

Preguntado en esa misma entrevista sobre la línea política de su sucesor dijo: «Es terrible, es tremendamente doloroso, tremendamente ingrato, tremendamente injusto. Esta gente está aplicando el programa de la oposición, nos está persiguiendo, nos está haciendo quedar como corruptos, como inútiles (….) Es una deslealtad, una ingratitud terrible y se atreven a decir que no están traicionando a la revolución cuando cuestionan el manejo económico, que ha sido extraordinario».

Quiere volver

Sobres sus intenciones de volver a la política activa explicó que «pensaba retirarme y estaba tan calmado que dije: ganamos gracias al pueblo ecuatoriano, tenemos mayoría en la asamblea, ganamos la presidencia. Y ahora es peor que si hubiera ganado la oposición, con mucha más maldad, con mucha más mentira, con mucha más desvergüenza. Y si siguen destruyendo lo logrado, vamos a impulsar una Asamblea Nacional Constituyente, y si se impulsa esa Asamblea Nacional Constituyente, tendré que volver como candidato, eso me va a costar muchísimo a nivel familiar, pero entiendo claramente la responsabilidad que tengo ante la historia».

Sobre su sucesor, que fue su vicepresidente en sus primeros mandatos, ahora dice que  «Moreno siempre supimos que era un tipo sin convicción, no sabíamos que era un traidor y un mediocre, (bueno) mediocre sí sabíamos un poco (…), pero no sabíamos que era tan desleal, tan malo, tan perverso».

No duda en poner la mano en el fuego por su último vicepresidente, que está investigado por corrupción. «Si demuestran que Jorge Glas ha recibido 20 centavos, soy el primero en pedir que vaya a la cárcel, pero demuéstrenlo, pero no por odio hagan tanto daño».

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