Macron sigue adelante con la reforma laboral pese al rechazo de la izquierda

La desunión de los sindicatos y las asociaciones ha impactado negativamente en la movilización, que resulta menor que la que suscitó la ley laboral presentada por Hollande


París / Corresponsal

El presidente francés, Emmanuel Macron, dio luz verde ayer a su reforma laboral para liberalizar el mercado de trabajo pese a su impopularidad y a las numerosas protestas organizadas a lo largo del mes. Con la firma, retransmitida por televisión desde el palacio del Elíseo, el centrista está un paso más cerca de imponer «una reforma profunda, inédita y necesaria para nuestra economía», cuya tasa de desempleo se sitúa hoy en el 9,6 %.

Aunque la reforma pasó por más de 300 horas de negociaciones entre Gobierno, sindicatos y organizaciones patronales, Macron sigue sin convencer a la izquierda y se enfrenta a una fuerte resistencia por parte de su principal opositor, el líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon. La agrupación radical, anticipando la firma de los cinco decretos que contienen las 22 medidas, anunció hace semanas una manifestación prevista para hoy en contra del «golpe de Estado social».

Además del descontento por impulsar medidas que facilitarán el despido y apartarán a los sindicatos de las negociaciones de pactos fuera de las convenciones colectivas, los críticos de la reforma acusan a Macron de llevarla a cabo mediante decretos, acelerando tanto su aprobación como su implantación. El pasado día 12 el presidente más joven de la historia de Francia se enfrentó a su primera huelga sindical, organizada por la Confederación General del Trabajo (CGT), en la cual participaron unos 223.000 manifestantes en todo el país, según el ministerio del Interior.

No obstante, la desunión de los sindicatos y las asociaciones ha impactado negativamente en la movilización, que resulta menor que la que suscitó la ley laboral presentada por François Hollande, pese a que esta no contenía la mayoría de las medidas liberales que introdujo Macron. El jueves la CGT volvió a llamar a huelga y, además de la de los «insumisos» de hoy, el 25 se manifestarán los transportistas, el 28 los jubilados y 10 de octubre los funcionarios.

El presidente ha querido basar su reforma en cuatro elementos «fundamentales»: la confianza en los patronos y sus empleados, con el diálogo social dentro de la empresa, soluciones pragmáticas para las pymes, nuevos derechos y nuevas protecciones para los empleados y el derecho al teletrabajo, el aumento de las prestaciones por despido y otras medidas solicitadas por las organizaciones sindicales. Con la firma de Macron sobre el papel, el Parlamento, en el cual cuenta con una holgada mayoría, tiene ahora tres meses para ratificar la reforma, sin derecho a modificarla. Una vez publicada, entrará en vigor.

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