Theresa May descabeza el ministerio del «brexit»

El gobierno de la primera ministra británica ya no disimula la amplia fractura que lo divide

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londres / corresponsal

No fue un día tranquilo para Theresa May, cuyo gobierno ya no disimula la amplia fractura que lo divide. La primera ministra intentó este lunes parar los pies a su desenfrenado ministro de Exteriores, Boris Johnson, después de que este la desafiara en la prensa con un plan sobre el brexit que resucita la falsa promesa de la campaña del referendo para invertir 350 millones de libras semanales en la sanidad pública.

Pese a ello, Johnson logró el inesperado apoyo del ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, el mismo que lo apuñaló cuando el exalcalde de Londres preparaba su asalto a Downing Street. Gove tuiteó que era «importante que la gente vea lo que Boris escribió». En su opinión, el «debate debería ser de ahora en adelante cómo organizarse fuera de la UE».

Pese a la fractura, May insistió en que el Gobierno está unido por los principios que expuso a principios de este año, y que pasan por abandonar el mercado único europeo y la unión aduanera buscando una nueva asociación especial con la UE. «Boris es Boris», intentó quitar hierro a la polémica. Pero la discrepancia es notable. Ante la postura de May, que estaría dispuesta a pagar hasta 10.000 millones de libras al año a la UE durante un período de transición de tres años, Johnson dejó claro en su artículo que no se debe mandar más dinero a Bruselas después del divorcio.

El controvertido ministro no quiso esperar dos semanas a la conferencia anual del Partido Conservador en Manchester, en la que se esperaba incluso que se desprendiese de la cartera de ministro, y menos aún a que la primera ministra pronuncie el importante discurso sobre el brexit en Florencia este viernes. Este movimiento, visto como un intento de desbloquear las conversaciones con Bruselas después de que se retrasara del 18 al 25 de septiembre el comienzo de la cuarta ronda de conversaciones, ha quedado ahora ensombrecido por la polémica.

Pero las cosas no quedaron ahí. Oliver Robbins, el hasta ahora máximo funcionario del Gobierno británico para el brexit, dejó este lunes su puesto para pasar a la oficina de la primera ministra con un nuevo puesto de «coordinador». La prensa británica situó el motivo en las tensiones entre Robbins y el ministro encargado de la salida de la UE, David Davis, al que según varias fuentes habría dejado totalmente aparcado de la toma de decisiones y que evidentemente queda muy debilitado por este movimiento.

La salida del Robbins, que en la practica descabeza el citado ministerio, es un capítulo más de una serie de cambios caóticos entre el personal del servicio civil que trata con el brexit en su nivel más alto. A principios de este año, Tim Barrow tuvo que reemplazar a Ivan Rogers como embajador del Reino Unido ante la UE, quien había advertido que los ministros de May se habían negado a escuchar o aceptar los consejos y la orientación de los funcionarios.

Desde la oposición, Keir Starmer describía la situación como un «caos». Lamentó los cambios de personas clave un momento crítico que, en su opinión, dan a entender «profundas divisiones en el gabinete y una completa falta de liderazgo que está poniendo en riesgo el interés nacional».

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