El huracán «Irma» deja a Cuba en estado de guerra

Todo el Malecón es intransitable por socavones y piedras

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la habana / Colpisa

Irma ya se ha desintegrado en Estados Unidos. Pero su recuerdo en el Caribe, y concretamente en Cuba, será imborrable. La costa norte de la isla parece zona de guerra. Todo el Malecón es intransitable por socavones y piedras. Una franja de unos diez kilómetros de largo que, hasta la calle Línea, a unos 500 metros de distancia del litoral, es un hervidero de gente y camiones que lo mismo desatascan alcantarillas que drenan garajes inundados.

Los vecinos, sin luz, ni gas, ni agua, y con afectaciones en el teléfono, salían a la calle. Algunos ayudan a retirar basuras, otros se quejan de que se cobren los alimentos que ofrecen los puestos de comida habilitados en las esquinas. Y los más experimentados aprovechan las tablas flotantes para preparar hogueras, colocar una olla y hacer la caldosa, una especie de sopa donde cabe de todo, lo mismo vegetal que animal. De ahí comerán unos cuantos vecinos.

En Centro Habana, el domingo, con el ciclón azotando, grupos de hombres y mujeres con el agua a la cintura, animados tras la pesca milagrosa de ron en tetrabriks, el más barato, que flotaban desde una tienda próxima al hospital Hermanos Ameijeiras improvisaron con un cubo y un palo una rumba y una conga.

Soldados en la calle

Brigadas de soldados vestidos de verde olivo cambiaron los fusiles por las escobas y los rastrillos para arrastrar aguas y basuras. Trabajadores de servicios comunales con sierras y maquinaria pesada, que no se sabe de dónde salió, cortaban las ramas de los miles de árboles caídos, movían farolas y levantaban cables tendidos por el suelo.

En estos momentos de devastación la participación en la recuperación de los ex campeones olímpicos como Javier Sotomayor y Alberto Juantorena es un estímulo para la gente cuando casi toda la infraestructura energética está afectada. Las autoridades dieron prioridad a restablecer la energía eléctrica. Y así fue sucediendo poco a poco. Para la noche del lunes, las zonas del oriente y centro de la isla ya tenían luz. También fueron alumbrándose los barrios de La Habana Vieja, Centro Habana y parte alta del municipio de plaza de la Revolución. En las zonas cercanas al mar, barro, basuras y restos de enseres siguen en las aceras.

El martes reabrieron los aeropuertos de La Habana y Varadero, donde el caos y la ansiedad de los viajeros por dejar la isla era evidente. También se restablecieron los servicios de autobuses. Y una brigada artística marchó hasta Villa Clara, donde los daños fueron muy importantes, para animar a los evacuados.

En total, Cuba evacuó a 1,7 millones de personas. Muchas todavía permanecen en albergues. La esperanza de los damnificados es que se cumpla lo que dijo el presidente Raúl Castro en un mensaje escrito a los cubanos: «La Revolución no dejará a nadie desamparado y desde ya se toman medidas para que ninguna familia cubana quede abandonada a su suerte».

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