El Gobierno de Theresa May acomete la desconexión de las leyes europeas

Discrepancias dentro del bando conservador y el laborista sobre el apoyo al proceso

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londres / corresponsal

El Gobierno británico se aseguró este lunes tener más poderes para la negociación del brexit con la aprobación del proyecto de ley que pondrá fin a la preeminencia de la legislación de la UE sobre la del Reino Unido una vez que se retire del bloque europeo en 2019. Durante el debate, los ministros advirtieron que cualquier diputado que se opusiera al proyecto, también conocido como Gran Derogación, estaría apoyando un divorcio «caótico» de Bruselas. Su argumento es que con este proceso se garantizará una transición fuera de la UE sin tropiezos, evitando caer en un «precipicio de incertidumbre».

El ministro de Exteriores, Boris Johnson, fue el más explícito en esta línea al instar a los parlamentarios a no «frustrar» el proceso. No todo están de acuerdo en su partido. El diputado conservador Bob Neill, por ejemplo, afirmó que algunas de las propuestas en términos de poderes eran «inaceptables e innecesarias». Aún así, reconoció que bloquear el proyecto de ley «no haría nada por la buena gobernanza del país ni para mejorar la confianza empresarial».

Desde las filas laboristas, su líder Jeremy Corbyn exclamó, que si bien respetaba el resultado del referendo del año pasado, no podía respaldar la desconexión legal de Europa. En su opinión, el Gobierno intenta cambiar las leyes sin pleno escrutinio parlamentario y trata de «agarrarse» a tener poderes más amplios, como si se tratase de monarcas medievales. Corbyn, quien anunció el voto en contra de su grupo parlamentario, se enfrentó a una rebelión en las filas de su partido. Sin ir más lejos, la diputada laborista Caroline Flint, ex ministra de Europa, se negó a votar en contra del proyecto de ley a pesar de enfrentarse a la sanción más fuerte dispuesta por su formación. «Nuestro trabajo es mejorar este proyecto de ley, no matarlo al nacer», explicaba en una entrevista radiofónica.

Los liberaldemócratas también votaron en contra del criticado proyecto de ley que recupera los «poderes de Enrique VIII» y que permitirá al Ejecutivo enmendar leyes al margen del Parlamento. No obstante, como ya se sabía, el Gobierno contó con el apoyo de los diez unionistas norirlandeses por lo que tuvo el respaldo suficiente para lograr una mayoría.

Quizá para diluir lo que representa la trasposición de las normas europeas, Reino Unido anunció este lunes que aportará activos militares a las operaciones de la UE, cooperará en las sanciones y acordará posiciones conjuntas sobre política exterior como parte de su política de seguridad con el bloque común tras el brexit. «Después de que dejemos la UE, seguiremos enfrentándonos a amenazas compartidas a nuestra seguridad, nuestros valores y nuestra forma de vida. Es nuestro interés mutuo trabajar en estrecha colaboración con la UE y sus Estados miembros para combatir el terrorismo y el extremismo, la inmigración ilegal, los delitos cibernéticos y las agresiones militares», dejó claro el ministro Davis.

Por su parte, la Oficina de Igualdad del Gobierno investigará la creciente evidencia de que los ciudadanos de la UE en el Reino Unido están siendo bloqueados a la hora de alquilar o comprar propiedades, obtener trabajos y reservar sus vacaciones. El expediente fue compilado por el grupo que representa a los tres millones de europeos no británicos residentes en el Reino Unido con numerosos ejemplos ocurridos durante los últimos meses.

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