Kim Jong-un hace su ensayo más potente

Detona una bomba de hidrógeno diez veces más fuerte que la de Hiroshima que provocó un terremoto de magnitud 6,3 en la escala Richter; EE.UU. promete una «respuesta militar masiva» si ve a sus aliados amenazados


Pekín / E. La Voz

La insaciable ambición nuclear del dictador norcoreano, Kim Jong-un, volvió a quedar patente este domingo cuando el régimen realizó el ensayo atómico más potente de su trayectoria armamentística. La propaganda oficial anunció en un boletín especial de noticias que había probado con éxito una bomba de hidrógeno que puede instalar en sus misiles intercontinentales, capaces de golpear territorio estadounidense.

De confirmarse, supondría un peligroso progreso en su programa militar y una amenaza aún más inquietante para Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados.

Esta es la sexta prueba nuclear que realiza Piongyang y la segunda llevada a cabo con un artefacto termonuclear. Los servicios meteorológicos de China, Corea de Sur y Japón detectaron movimientos sísmicos sospechosos que hicieron saltar todas las alarmas. A las doce del medio día, hora de Piongyang, se registraba un primer terremoto de 6,3 grados en la escala de Richter causado por una fuerte explosión cerca de la base nuclear norcoreana de Punggye-ri. Ocho minutos después tenía lugar otro seísmo de magnitud 4,6 debido al derrumbe de uno de los túneles de las instalaciones.

«La fuerza explosiva es diez veces mayor que la de la cuarta prueba y entre cinco y seis veces más fuerte que la anterior», informó poco después de la detonación Lee Mi-Seon, directora del Observatorio de Terremotos y catástrofes de Corea del Sur. Los primeros cálculos sugieren que la magnitud de la explosión sería de entre 100 y 150 kilotones, diez veces más que la potencia de la bomba de Hiroshima.

«El test fue realizado con una bomba con un poder sin precedentes», señaló la presentadora estrella de la televisión del régimen, Ri Chun-hee, encargada de dar las noticias más importantes de la dinastía personalista. «La prueba de la bomba H se ha llevado a cabo para examinar y confirmar la exactitud y credibilidad de la tecnología de control de su potencia», añadió. Horas antes del ensayo, Corea del Norte alardeó de que había desarrollado «un arma termonuclear con gran poder destructivo» y la mostraba en una fotografías en las que se veía a Kim Jong-un inspeccionándola.

Este último ensayo atómico supone un salto cuantitativo en la cadena de desafíos norcoreanos. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó en su cuenta de Twitter que «Corea del Norte es una nación paria que se ha convertido en una gran amenaza y en una vergüenza para China». «Corea del Sur está percatándose de que, como ya les dije yo, su postura de apaciguamiento no va a funcionar», añadió. Trump se mostró esta vez menos beligerante con el régimen norcoreano y con su líder. En el anterior ensayo, el pasado mes de agosto, amenazó con una reacción «repleta de furia y fuego» sobre Corea del Norte. Aquella amenaza explícita fue rápidamente matizada por alguno de sus más cercanos colaboradores para negar represalias de carácter bélico.

Tras sus palabras en las redes sociales, Donald Trump se mostró más enigmático solo unas horas más tarde. A la salida del funeral por las víctimas del Harvey celebrado en una iglesia de Houston, se limitó a responder a las preguntas sobre un posible ataque contra el régimen de Piongyang con un lacónico «ya veremos». Fue más duro su secretario de Defensa, James Mattis, que prometió que habrá una «gran respuesta militar» de su país ante «cualquier amenaza» a sus aliados. Detalló que esa reacción será «eficaz» y «aplastante» y aseguró que, aunque Washington no busca la «aniquilación» de Corea del Norte, tiene «muchas opciones» de poder hacerlo.

China y Rusia piden diálogo

China, sobre la que cae la presión internacional por ser el soporte económico de Piongyang, ha condenado enérgicamente esta prueba nuclear. En un comunicado, Pekín urgió a su vecino a retomar «de forma real» la senda del diálogo y a respetar las resoluciones de Naciones Unidas que le prohíben realizar este tipo de pruebas de armamento.

El presidente chino, Xi Jinping, se reunió también para analizar este lanzamiento con su homólogo ruso, Vladimir Putin para tratar el asunto norcoreano en el marco de la Cumbre de los BRICS -los países emergentes, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-, que se inauguró ayer en la ciudad china de Xiamen y que ya tenía en su agenda previa el asunto de Corea del Norte.

Japón y Corea del Sur exigieron para su vecino «el castigo más duro posible» y pidieron una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU. En la misma línea se pronunciaron los líderes de Reino Unido, Alemania y Francia que pidieron endurecer las sanciones contra Piongyang como represalia por su último desafío a la comunidad internacional. Por su parte, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, calificó la última provocación como «un acto extremadamente deplorable».

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, uno de los escasos apoyos internacionales del régimen de Piongyang, instó a la comunidad internacional dialogar y «no ceder a la emoción», tras un nuevo ensayo nuclear de Corea del Norte. En una conversación telefónica con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, Putin insistió en «actuar de manera calma y ponderada».

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