El ruso con el que hizo negocios el yerno de Trump es un traficante de diamantes

Lev Leviev está representado por la abogada Olga Velsitnaskaya, muy vinculada al Kremlim y a Vladimir Putin


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Desde hace años, Lev Leviev es un nombre conocido en Washington. Su enorme patrimonio, amasado en la industria del diamante, le ha hecho codearse con lo más selecto de la sociedad estadounidense que ahora sin embargo, le mira con recelo. En plena investigación del Rusiagate, una de las tramas más polémicas que han golpeado la Casa Blanca, la figura del oligarca ruso-israelí ha hecho aparición de la mano del yerno del presidente de EE.UU., Jared Kushner, ha sido el primer miembro del círculo íntimo de Donald Trump identificado como uno de los contactos de Leviev para obtener beneficios políticos o económicos al otro lado del Atlántico.

La conexión les ha colocado a ambos en el centro de las pesquisas de la justicia y el Congreso, que este martes, de nuevo, volvió a interrogar al marido de Ivanka en la Cámara de Representantes. En este caso, ya no se trata solo de la posible coordinación entre la campaña republicana y el Kremlin para perjudicar a su rival demócrata, sino de los acuerdos entre ambos para obtener supuestos beneficios.

Sus lazos salieron a la luz en el año 2015 con una polémica compraventa de una parte del edificio en el que se ubicaban las oficinas del diario The New York Times en Manhattan. Kushner negó cualquier irregularidad al respecto, consciente, eso sí, de que el pasado y los contactos de Leviev siguen sin dejarle en un buen lugar.

La compañía de inversión rusa Prevezon Holdings, de la que Leviev es socio, trató de usar transacciones inmobiliarias en Manhattan para lavar dinero negro. Curiosamente, la abogada que durante años estuvo representando a esta compañía fue Natalia Veselnitskaya, la letrada que se reunió con Donald Trump Jr. para proporcionarle información perjudicial sobre Hillary Clinton.

El escándalo también golpeó a África Israel Investmets, un holding creado por Leviev dedicado a la importación de diamantes desde el continente africano y que desde hace años, se ha visto salpicado por controversias sobre el contrabando de este mineral. Por si esto no fuera suficiente, la fortuna del oligarca se reparte hoy entre compañías energéticas, turísticas e inmobiliarias expandidas en Rusia gracias a la ayuda de Vladimir Putin. Es más, en múltiples ocasiones Leviev fue el contacto entre el presidente ruso y poderosos políticos israelíes que podrían haberse relacionado también con Jared Kushner, a tenor de su tradición judía.

Acoso intensivo a Sessions

Mientras las pesquisas avanzan a pasos agigantados, la tensión en la Casa Blanca se dispara sin disimulo. Ayer, Trump continuó con los ataques contra su fiscal general, Jeff Sessions, a quien calificó de «muy débil» por no investigar a Hillary Clinton, evidenciando que Sessions camina sobre la cuerda floja. «Lo que vaya a pasar ya se verá. Estoy profundamente decepcionado con él», insistió el presidente.

El nuevo envite del neoyorquino es parte de una estrategia de acoso para que sea su ministro el que dimita. «Probablemente», reconoció el director de Comunicación, Anthony Scaramucci, tras ser preguntado sobre si Trump deseaba su marcha.

El relevo lleva días discutiéndose en el ala oeste, donde ya se preparan para el nuevo terremoto. Los avisos comenzaron desde medios tan afines como Breitbart News, donde llamaron a Trump «hipócrita» tras sus ataques contra el exsenador . Algunas figuras de peso en el sector ultra, como Steve Bannon (exdirector de Breitbart), consideran a Sessions como una especie de mentor en muchos sentidos.

El descontento provocó además un debate paralelo en el que muchos advirtieron que el presidente estaba vulnerando la separación de poderes, al criticar a su fiscal general por no haber investigado a su rival política.

Los ataques a Sessions se repitieron contra el actual líder del FBI, Andrew McCabe, de quien Trump sugirió que no está interesado en profundizar sobre la excandidata porque su mujer recibió dinero de su campaña para aspirar a un puesto en la legislatura estatal de Virginia. La acusación de Trump fue tan escandalosa que decenas de analistas vieron en ella otra evidencia de obstrucción a la justicia, algo por lo que el republicano ya está siendo mirado con lupa, tras el despido de James Comey, exlíder del Buró y de las investigaciones sobre el Rusiagate.

McCain ayuda al presidente contra el Obamacare

Trump pudo tomar un poco de aire después de que los republicanos consiguiesen los votos necesarios para iniciar un nuevo debate sobre el futuro de la reforma sanitaria conocida como Obamacare, a pesar de los votos en contra de toda la bancada demócrata y de dos senadoras republicanas. Uno de los ovacionados y felicitados por el presidente fue John McCain quien se desplazó desde Arizona después de haber sido diagnosticado con cáncer cerebral y todavía convaleciente, a juzgar por la cicatriz sobre su ojo izquierdo. 

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