La UE implora al presidente polaco que pare el giro autoritario

Los expertos sugieren un «bloqueo diplomático» masivo si Varsovia liquida el Estado de derecho


bruselas / corresponsal

«Por favor, intenta hacer lo mejor posible», fue el ruego que lanzó por carta el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a su compatriota, el presidente polaco Andrzej Duda. En sus manos está frenar la ofensiva del partido en el Gobierno, Ley y Justicia (PiS), para liquidar la independencia del sistema judicial y el Estado de derecho en Polonia. Las reformas impulsadas por el ultraconservador Kaczynski obtuvieron anteayer el visto bueno del Parlamento. A la espera de que el Senado ratifique su apoyo al lavado de cara del Tribunal Supremo, la UE lanzó un último mensaje desesperado a Duda para que escuche las voces de las más de 50.000 personas que se congregaron estos días ante el palacio presidencial, implorando su veto a este último asalto a la democracia.

¿Se puede detener el rodillo de Kaczynski? Expertos como Adam Lazowski sugieren utilizar la negociación de los futuros presupuestos plurianuales para forzar la capitulación de Polonia si Duda da la espalda a la UE. En un documento del think tank CEPS advierte que la UE está hablando «con la gente equivocada» y lanza una señal de alarma. «Varsovia aceptará felizmente los cheques de Bruselas, pero no tolerará ninguna crítica. Kaczynski no se detendrá aquí. Es el momento de activar el artículo 7 de los Tratados». Lazowski cree que además de avanzar hacia la suspensión del voto de Polonia en el Consejo, la ofensiva de la UE debe incluir la apertura de expedientes sancionadores y un aislacionismo político o «bloqueo diplomático» como el que sufrió Austria en el año 2000 cuando el Partido Popular Austríaco abrió las puertas del Gobierno al ultraderechista Jörg Haider.

Bruselas no quiere quemar todos los cartuchos aunque reconoce que el conflicto con Polonia «es un problema de difícil solución» porque, a diferencia del Fidesz del húngaro Viktor Orbán, el PiS no forma parte de ninguna familia política europea que pueda mantenerlo a raya: «Aunque Orbán recibe más apoyo de los populares del que debería, hay diferencias entre su retórica y los contenidos. Polonia es otro caso», asegura una fuente de la Comisión. La institución no quiere envenenar las negociaciones presupuestarias, pero no descarta jugar la baza de los fondos estructurales. «Tenemos el ejemplo de las recomendaciones por países en las que se pueden vincular los fondos a condiciones previas. Se podrían usar para exigirles que se pongan las pilas», aseguran. Por el momento descartan pasar a «la opción nuclear», que supone suspender el voto en el Consejo, pero avanzarán en ese proceso que puede desembocar en «un segundo brexit». Bruselas admite que ha «agotado todo el camino» y que está cansada del trato «humillante» del Gobierno polaco cada vez que intentó dialogar con Varsovia.

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