UE y Gran Bretaña discrepan sobre cómo garantizar los derechos de los ciudadanos tras el Brexit

También se habló de la cuenta a pagar por la salida de la UE, que podría alcanzar los 100.000 millones de euros, así como de la situación de la frontera de Irlanda


El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, pidió este jueves «aclaraciones» sobre la posición británica respecto a la factura a saldar con su marcha y a los derechos de los ciudadanos europeos en Reino Unido, al término de la segunda ronda de negociaciones de divorcio. «Una aclaración de la posición británica -sobre la factura- es indispensable para negociar y para realizar progresos suficientes en este asunto financiero que es inseparable de los otros de la retirada», dijo Barnier en una rueda de prensa conjunta en Bruselas con su par británico David Davis.

La factura a pagar por Londres por poner fin a más de 40 años de pertenencia a la UE es uno de los puntos espinosos de las negociaciones de divorcio, máxime cuando la UE estima que la cuenta a saldar por Reino Unido por sus compromisos como miembro podría alcanzar los 100.000 millones de euros, según fuentes europeas. Los europeos quieren además progresos en este asunto, así como en la cuestión de los derechos de los más de tres millones de ciudadanos europeos en Reino Unido y la situación de la frontera en la isla de Irlanda, antes de empezar a discutir un eventual acuerdo de libre comercio deseado por Londres. «Queremos una salida ordenada y una salida ordenada requiere que Reino Unido salde sus cuentas», agregó Barnier.

Sobre la cuestión de los derechos de los ciudadanos que viven en territorio británico, el negociador europeo reveló una «divergencia fundamental» con Reino Unido. El Tribunal de Justicia de la UE se mantiene como el principal escollo en este punto, con Londres oponiéndose a la voluntad de Bruselas de que el alto tribunal sea el competente para resolver los conflictos en esta cuestión tras el Brexit.

El negociador británico David Davis indicó por su parte que tras las «fuertes pero constructivas» conversaciones, «queda mucho que hablar». «Una solución requerirá flexibilidad para ambas partes», agregó. «Esta semana era de presentación. La próxima ronda -prevista la última semana de agosto- será para las aclaraciones», subrayó el negociador europeo en la sala de prensa de la Comisión Europea, flanqueado por banderas británica y de la UE. Los negociadores buscan alcanzar un acuerdo de divorcio para octubre de 2018, antes de la salida efectiva de Reino Unido a finales de marzo de 2019, la primera de un país en seis décadas de proyecto europeo.

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