China tira al mar las cenizas de Liu Xiaobo para borrar su rastro

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

El régimen dice que su viuda, Liu Xia, ha quedado en libertad

15 jul 2017 . Actualizado a las 22:45 h.

En el mar para que no quede una tumba en tierra a la que puedan acudir a rendirle homenaje quienes preserven su memoria. El régimen chino, que lo privó de libertad en vida, controló hasta el final su muerte. El cuerpo del Nobel de la Paz y símbolo de la democracia, Liu Xiaobo, fue incinerado este sábado, y sus cenizas arrojadas al mar, para que no quede el menor rastro de él.

Sucedió al amanecer, menos de dos días después de que el disidente falleciera en un hospital bajo custodia, y fue una ceremonia muy breve que contó con la asistencia de su esposa. Liu Xia, abatida y muy débil, vestía de negro y tenía la mirada fija en el ataúd abierto de su marido entre numerosas flores blancas. Según Efe, frente a ella aparecían una serie de personas que los amigos de la pareja, excluidos del funeral, no consiguieron identificar y que algún corresponsal extranjero consideró agentes de seguridad.

«Aunque las autoridades dijeron que eran amigos cercanos, los que están allí son miembros de las fuerzas de seguridad. No podemos decir que nuestros carceleros sean nuestros amigos. El régimen miente», declaró Hu Jia, amigo desde hacía años de Liu y en arresto domiciliario desde que el nobel fue ingresado en un hospital a finales de mayo. Tanto él como otros defensores de la democracia mostraban este sábado su rabia y enfado ante la «crueldad» del Partido Comunista chino y su campaña de propaganda para borrar cualquier rastro del disidente.

Están absolutamente solos en su denuncia. Desde el punto de vista del régimen que lidera Xi Jinping, el balance de la muerte de Liu no puede ser más satisfactorio. Ha desaparecido la que estimaban su mayor amenaza sin apenas causar revuelo en las cancillerías occidentales, remisas salvo excepciones a condenar una forma de proceder que no se vivía desde la época nazi, en 1938, año en el que se produjo el último caso de un galardonado con el Nobel de la paz muerto prisionero.

Tal es su seguridad que fuentes oficiales indicaron que la viuda ha quedado en libertad tras años de arresto domiciliario mientras su marido languidecía en la cárcel, un anuncio que hay que coger con pinzas porque, según comunicó a Reuters su abogado, Mo Shaoping, «no hay forma de contactar ni con ella ni con los familiares».

Liberado Xu Zhiyong

También el destacado activista Xu Zhiyong, cofundador del movimiento «Nuevo Ciudadano» que pedía transparencia al Ejecutivo, salió este sábado de prisión tras cumplir cuatro años de condena por «alteración del orden público». Xu, considerado un activista moderado, fue detenido en julio del 2013 y condenado en enero del 2014 entre crecientes críticas de la comunidad internacional. Según su abogado, Xu, de 44 años, ha podido volver a su casa y está bien de salud. No obstante, se negó a precisar si sigue controlado por las autoridades, como ocurre habitualmente con destacados activistas o disidentes a pesar de haber cumplido su condena. «No me conviene hablar», zanjó utilizando una frase común en China cuando una persona está sometida a vigilancia o ha recibido advertencias del Gobierno.