El califato reconoce su derrota en Mosul

El Estado Islámico traslada su cuartel general iraquí y parece confirmar la muerte de su líder


Redacción / La Voz

Tres años y tres días. Es el tiempo transcurrido entre la proclamación por Abu Bakr al Bagdadi del califato del Estado Islámico (EI) en bastas zonas de Irak y Siria, desde el púlpito de la mezquita de Al Nuri, y el reconocimiento de su derrota en su gran bastión iraquí, Mosul, e indirectamente la muerte de su líder.

Mientras las tropas iraquíes aplastan los último focos de resistencia de una decena de yihadistas en la ciudad vieja de Mosul, uno de los principales líderes de EI en Irak, Abu Bará al Mawseli, reconoció que el grupo terrorista ha sido derrotado en Mosul y anunció que la cúpula yihadista ha trasladado su cuartel general a Tal Afar, localidad de Nínive, provincia iraquí fronteriza con Siria.

La sorpresiva admisión, en un sermón pronunciado el viernes y que recoge la cadena Al Sumaria de varios asistentes, tuvo lugar después de que el jueves, las fuerzas iraquíes tomaran las ruinas de la mezquita de Al Nuri, destruida por los radicales en su huida, y el primer ministro, Haider al Abadi, anunciara que la recuperación del templo era «el fin del falso Estado de Dáesh [acrónimo árabe del EI]».

Durante el sermón del viernes, otro alto cargo yihadista, el asesor Abu Qutaiba, pareció confirmar la muerte Abu Bakr al Bagdadi. Según recoge Iraqi News, Qutaiba «rompió a llorar» cuando «balbuceó unas palabras» que sugerían la muerte del autoproclamado califa en su discurso, según relató uno de los asistentes. Rusia anunció la muerte de Al Bagdadi en un bombardeo de sus cazas el pasado 28 de mayo cerca de la ciudad siria de Raqa, pero ninguna fuente ha podido confirmar la información.

Ocho meses después del inicio de la ofensiva para liberar Mosul, Bagdad hizo coincidir el anuncio de la victoria sobre los yihadistas con el tercer aniversario del establecimiento del califato islámico. La reconquista ha sido posible gracias al apoyo por aire de la coalición que lidera Estados Unidos y en tierra a las tropas de élite iraquíes, las CTS, creadas y entrenadas por Washington. A ellos hay que sumar el papel clave de la Unidades de Movilización Popular, las milicias chiíes que han contado con el asesoramiento de altos mandos de los Guardianes de la Revolución iraní.

Huida de civiles

Pese a los anuncios oficiales, los combates continúan en el centro histórico. Ayer las fuerzas iraquíes consolidaban su presencia en la Ciudad Vieja con la liberación de otros dos distritos, mientras los civiles siguen sorteando las montañas de escombros y las balas en las estrechas callejuelas en su huida del infierno. Unas 1.400 personas abandonan cada día la parte oeste de Mosul, según la ONU, y son muchos los que se han tenido que alimentar con hierbas durante semanas.

La máxima preocupación es la situación de los miles de civiles, tanto los que siguen atrapados en la zona como los que huyen de los combates. «Cuando comenzamos en el este de Mosul teníamos casos de malnutrición, un alto número de personas con traumas, habían presenciado mucha violencia. Y en el oeste de la ciudad ha sido mucho peor. La tasa de malnutrición es el doble de alta que en el este y el grado de sufrimiento es extremo», asegura Fred Cussigh, jefe de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en Erbil.

Un portavoz de las unidades de Respuesta Rápida, Abdulamir al Mohamadi, dijo a Efe que los uniformados liberaron a cuarto mujeres de la minoría yazidí que los yihadistas mantenían secuestradas, así como a 20 civiles musulmanes menores de edad, que habían sido retenidos por el EI para ser usados como escudos humanos durante las batallas.

La organización Human Rights Watch (HRW) denunció que han aumentado las acusaciones contra las fuerzas iraquíes por maltratar y matar a hombres y menores que huyen de Mosul durante la última fase de la batalla, y ha instado al Gobierno a investigar los presuntos crímenes.

Raqa, una reconquista al alcance de la mano

Con Mosul ya rendido, el próximo objetivo de la coalición antiyihadista es expulsar al Estado Islámico (EI) de Raqa, el bastión sirio autoproclamado capital del califato. Y la reconquista parece estar al alcance de la mano.

La alianza armada liderada por milicias kurdas Fuerzas de Siria Democrática (FSD) plantaron cara ayer a los yihadistas y retomaron parte del estratégico barrio de Al Siná, después de haberlo perdido, informa Efe.

Hace dos días, el grupo yihadista Estado Islámico se encontraba por completo rodeado por un cerco en su plaza fuerte de Siria. Pero los yihadistas lanzaron una contraofensiva contra Al Siná y el vecino Al Meshlab, dos de los primeros barrios que fueron conquistados por las FSD y sus aliados tras el inicio de su ofensiva el pasado 6 de junio. Al Siná es un área estratégica porque es contigua a los muros del casco antiguo de Al Raqa, dominado por el EI, y desde él las FSD y sus aliados tenían posibilidad de penetrar en la parte vieja.

Apoyo en tierra y aire

La ofensiva de las FSD se enmarcan en la llamada operación Ira de Éufrates cuyo objetivo es liberar Al Raqa de los yihadistas. La alianza armada cuenta con el apoyo de la coalición internacional comandada por EE.UU. y con la colaboración de fuerzas estadounidenses sobre el terreno.

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