Brasil denuncia a su presidente por corrupción y obstrucción a la justicia

Temer, aferrado a un gobierno en agonía, afronta su semana más complicada


buenos aires / colpisa

Rechazado por una inmensa mayoría de brasileños, el presidente Michel Temer será denunciado esta semana ante el Supremo Tribunal Federal por corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y organización criminal después de que la Policía Federal presentara numerosas y «evidentes pruebas» en su contra. Se trata de un hecho inédito en la historia de Brasil.

Reacio a dimitir, el mandatario se aferra a un Gobierno en agonía que arrastra al desprestigio a la mayor democracia latinoamericana. El procurador general de la República (Fiscal General), Rodrigo Janot, ya tiene lista la denuncia que puede presentar por partes o toda junta ante el máximo tribunal de justicia a partir de ayer. Se prevé que el fiscal alegue que Temer era el destinatario final de un dinero que su asesor de confianza -detenido ayer-, Rodrigo Rocha Loures, recibió en una valija que le entregó uno de los ejecutivos de la empresa JBS, la misma que grabó al presidente y lo delató.

La procuraduría también denunciará al mandatario por obstrucción a la justicia. El empresario Joesley Batista, dueño de JBS, reveló que Temer sabía que la empresa pagaba el silencio del exdiputado Eduardo Cunha, preso por corrupción y blanqueo. Batista, que llegó a un acuerdo con los fiscales para no ir a prisión, mantiene que Temer lidera una organización criminal «muy peligrosa» y que sus miembros «o están presos o están en el Planalto», la sede del Ejecutivo brasileño.

El escándalo estalló en mayo, cuando se conocieron los audios en los que Batista hablaba con Temer sobre el pago a Cunha, cerebro y ejecutor del impeachment contra la expresidenta Dilma Rousseff. También fueron recogidos vídeos en los que se ve a Rocha recibiendo la maleta con dinero. Desde entonces, cada día hay nuevas revelaciones, testimonios y evidencias que incriminan al mandatario y a sus principales funcionarios en delitos de corrupción. 

Maniobras cuestionables

Según una encuesta de Datafolha publicada ayer, el 83 % de los brasileños creen que Temer participó de los hechos que le incriminan. Y solo el 7 % confían en su inocencia. La mayoría de los consultados quieren que renuncie al cargo y que se convoquen elecciones directas, sin que medie el Congreso. Sin embargo, es probable que ese deseo deba esperar. Una vez que la denuncia de Janot se presente ante el tribunal, los jueces deben pedir al Congreso que apruebe la apertura del proceso; se requieren dos tercios de los votos y Temer trabaja para abortarla.

Según denunció en los últimos días la Fundación Konrad Adenauer de Brasil, Michel Temer está más preocupado por contener daños que por gobernar. «El presidente perdió credibilidad y consigue mantenerse en el poder con maniobras políticas cuestionables», declaró la organización alemana. Hasta ahora y pese a los reveses, el Gobierno había logrado mantener el apoyo de los mercados financieros, que pujan para que se apruebe una reforma laboral y otra provisional que, argumentan, contribuiría a reducir el gasto público y a bajar el paro. Temer insistió por activa y por pasiva en que iba a aprobar ambas normativas, pero la semana pasada sufrió una derrota en una de las comisiones legislativas que hizo sonar las alarmas.

La semana pasada Temer salió de gira por Rusia y Noruega creyendo que oxigenaría su Administración. Sin embargo, la gira resultó un fiasco. En Rusia su visita fue ignorada y en Noruega el paso fue aún peor. Además de las manifestaciones en su contra en Oslo, la primera ministra, Erna Solberg, lo exhortó a avanzar con la limpieza de la corrupción en su país. No cabe duda de que el presidente brasileño se enfrenta a su semana más complicada.

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