Gerry Adams ve una violación del acuerdo de Viernes Santo en el pacto con los unionistas

El líder de Sinn Féin esgrimió ante Theresa May el pacto que le exige imparcialidad entre unionistas y republicanos


LONDRES / COLPISA

Hay fecha para la presentación del programa legislativo del Gobierno en el discurso de la reina el miércoles 21. Y el ministro para Irlanda del Norte, James Brockenshire, mantiene que el 29 es el último día para llegar a un acuerdo sobre la reconstrucción del Ejecutivo autonómico. Pero no hay fecha para sellar el pacto de Theresa May con los unionistas de Arlene Foster.

La líder del DUP regresó a Irlanda del Norte tras entrevistarse con May el martes. Han llegado al 95% del entendimiento sobre los principios que permitirían a los diez diputados unionistas sostener al Gobierno conservador en el Parlamento. La estabilidad del nuevo Ejecutivo en sus primeros días parece asegurada, pero también definirán si Irlanda del Norte recupera su autonomía, es gobernada directamente por Londres o ha de votar de nuevo. Jeremy Corbyn y los otros partidos norirlandeses piden transparencia sobre el acuerdo, una demanda que cuenta con muchos partidarios en Westminster.

La política británica debe prestar atención ahora al enrevesado laberinto norirlandés. Gerry Adams, líder de Sinn Féin, afirmó ayer, tras entrevistarse con May, que le había advertido de que «está faltando al Acuerdo de Viernes Santo», que le exige imparcialidad entre unionistas y republicanos. Dijo también que la primera ministra expresó su compromiso con aquel gran pacto.

DUP y Sinn Féin coinciden en querer más fondos de Londres para los servicios públicos en la región. Ahí no habrá disputas si los unionistas logran extraerlos. Pero el Ejecutivo autonómico fue disuelto automáticamente en enero, tras la dimisión del fallecido ex viceministro principal, Martin McGuinness, por rencores profundos y de difícil apaciguamiento. El DUP se siente incómodo con la obligación legal de pactar todas las decisiones del Ejecutivo entre los partidos mayoritarios de las dos comunidades norirlandesas. Pero utilizó el mecanismo para evitar leyes [la «petición de interés»] para bloquear el pasado año una ley de legalización de matrimonios homosexuales. Irlanda del Norte es la única región británica donde no se permite.

El abuso de la petición de interés es uno de los asuntos de la negociación de Belfast. También otros dos que los republicanos califican de incumplimientos de acuerdos previos por el DUP. Uno es la creación de un memorial en la cárcel de Maze, donde cumplieron condena muchos presos del IRA. El otro, una ley para promocionar la lengua gaélica irlandesa.

Si el horizonte está parcialmente cegado por estos problemas, las divisiones dentro del gabinete no arrojan más claridad. Ayer se supo, por ejemplo, que el ministro de Hacienda, Philip Hammond, partidario del brexit blando, está bloqueando el acuerdo con el DUP, oponiéndose a eliminar un impuesto.

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