Multitudinario concierto contra «el miedo» en Mánchester

«Trataron de asustarnos, pero tenemos que seguir con nuestra vida normal», dice una joven que fue herida


mánchester / enviada especial

Millie apenas tiene 14 años. Resultó herida en el último concierto de Ariana Grande en Mánchester y su padre tardó siete interminables minutos en encontrarla, tras la explosión de la bomba al finalizar la actuación del pasado 22 de mayo. Ayer acudieron juntos al concierto One Love Manchester, un homenaje para recordar a las víctimas. La joven iba en silla de ruedas y envió un mensaje claro al mundo: «Es muy importante estar aquí: trataron de asustarnos, pero tenemos que seguir con nuestra vida normal y decirles que no consiguieron nada con aquella noche horrible». Con el concierto se recaudará dinero para los afectados por el atentado suicida ocurrido en el Manchester Arena.

Haciendo cola desde hace más de dos horas para entrar por la puerta cinco están Cassie y Elisse, dos amigas que llegan desde la ciudad de Rochaale. «Las entradas se vendieron muy rápido, pero nosotras conseguimos comprar dos por Internet», cuentan. Pagaron unos 45 euros por cada una y no ocultan que se sentirán más seguras cuando pasen la seguridad y estén dentro del recinto.

Vestidas de negro y con unas orejas de conejo, como las que Ariana Grande usó en la imagen de la portada de su disco Dangerous Woman, están Florence y Roo. Florence tiene miedo de que vuelva a haber otro atentado, pero reconoce que con tanta policía en las inmediaciones del estadio se siente segura.

«Nuestras amigas fueron al otro concierto cuando explotó la bomba y estaban asustadas. Las tuvimos que animar mucho, pero al final vendrán aquí». Para Roo es increíble que artistas tan diferentes en estilo como Justin Bieber, Coldplay, Katy Perry y Miley Cyrus se hayan unido para participar en One Love Manchester.

«Nada parará las muestras de amor que se dan en Mánchester», le dice Holly a Thalia. Son dos adolescentes vestidas con camisetas que llevan pintadas grandes abejas obreras, que simbolizan el trabajo duro en una ciudad industrial como Manchester y que se ha convertido en todo un símbolo de unión ciudadana frente a la amenaza terrorista. Algunos van más allá y han decidido tatuársela en la piel. Thalia recuerda que en la plaza de St. Ann hay una enorme alfombra de flores que llevaron los ciudadanos y globos de color rosa y corazones rojos.

Desde Cambridge acuden Gwen y Shannon. Han sido cuatro horas de carretera para llegar al concierto y aún están sorprendidas de haber conseguido entradas, pues se agotaron en apenas 20 minutos. «La organización de este concierto es impresionante: está claro nuestro mensaje frente al miedo y la barbarie terrorista que hubo aquí y lo que pasó ayer en Londres», añade Gwen.

El espectáculo debe continuar

Durante unas horas, tras el ataque terrorista en Londres, algunos dudaron de que el concierto siguiese adelante, pero el representante de Ariana Grande emitió un comunicado subrayando que todos los artistas participantes «eran inquebrantables en su apoyo y están decididos a continuar con el espectáculo».

Pasadas las cinco de la tarde, se abrieron las puertas de acceso al estadio de Old Tradford. La recomendación policial llamaba a acudir sin bolsos ni mochilas para hacer más rápidos y fáciles los controles de acceso. A apenas 100 metros del estadio hay una parada del tranvía de la ciudad, llamado Metrolink, y cada diez minutos se deduce la llegada de uno de ellos por la riada de gente que llena la calle. Varios miembros de la organización explican a los recién llegados la distribución de las puertas alrededor del estadio, bajo la atenta mirada de policías locales, armados y a caballo, mientras un perro husmea por si hay algún explosivo.

Entre los 50.000 asistentes a la cita hay dos amigas, Rebecca y Heather, que han venido en tren desde la ciudad de Derby, que está a dos horas. Rebecca se siente una privilegiada por acudir a un concierto tan importante. «Siento que es el tipo de evento que pasará a los libros de historia, recordando cómo el país se unió frente al terrorismo», dice Rebecca, a lo que Heather añade que el mensaje claro del día es el de «permanecer unidos».

Al concierto tampoco faltó el alcalde de Mánchester, el laborista Andy Burnham, que destacó la importancia de que el concierto siga adelante a pesar del ataque terrorista en el puente de Londres y el mercado de Borough de la capital. «No nos vencerán, no van a conseguir que nos odiemos los unos a los otros».

De maestra de ceremonias ejerció Ariana Grande, que había dicho que quería volver a la «increíblemente valiente ciudad» para pasar tiempo con sus fans y «honrar y recaudar dinero para las víctimas y sus familias».

El poeta Tony Walsh fue el encargado de dar el pistoletazo de salida del concierto, que comenzó con un emocionado minuto de silencio.

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