Berlín frena el plan de Bruselas para soldar la Eurozona

«No puede suceder que un lado, el europeo, asuma los riesgos y que el otro (lado) no cumpla algunas normas», responde Merkel


bruselas / colpisa

Fue anunciar la propuesta más ambiciosa en años sobre el futuro de la Unión Económica y Monetaria (UEM), y el esperado «nein» sonó como un mazazo. Alemania, de nuevo, volvía a decir no apenas una hora después de que Bruselas pidiese «valentía política» y «no perder una oportunidad histórica de avanzar juntos». No a los eurobonos, no a una mayor integración del euro, no a pagar los excesos del Sur... «Nein». No a casi todo.

La Comisión de Juncker presentó ayer su propuesta de reflexión sobre cuál debería ser el futuro de la Unión Económica y Monetaria de aquí a 2025. La hoja de ruta se divide en dos horizontes temporales: 2017-2019 y 2010-2025. Habla de eurobonos light, de crear un Tesoro y un presupuesto para la Eurozona, de diseñar el FMI europeo, de culminar la unión bancaria con un fondo común de garantía de depósitos. El texto, que forma parte del Libro Blanco lanzado el 1 de marzo para diseñar la nueva Europa a 27 que dejará la salida de Reino Unido del club, intenta exprimir el rebufo del repunte europeísta tras las elecciones de Holanda y Francia, en las que se impusieron Rutte y Macron.

Al término del Colegio de Comisarios, minutos después de la una de la tarde, el vicepresidente del euro, Valdis Dombrovskis, recordaba que «el euro se concibió como una promesa de prosperidad y para mantenerla de cara a las generaciones futuras, necesitamos valentía política para reforzar y completar la UEM». Por su parte, el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, advertía que «ni el ‘statu quo’ ni un euro a dos velocidades son una opción». Dicho con otras palabras: llamó a «resolver las divergencias económicas y sociales de las que se alimenta el peligroso populismo».

Aunque la propuesta de la Comisión no deja de ser una reflexión que ahora deberá ser debatida y acordada por los 28 en el Consejo, fue pronunciar la palabra eurobonos y en Berlín, saltar todas las alarmas. «Antes de hablar de compartir nuevos riesgos es necesario reducir los riesgos en los mercados financieros», zanjó Friederike von Tiesenhausen, portavoz del ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble. «Para el Gobierno alemán es absolutamente importante que responsabilidad y las denominadas ayudas comunes siempre estén ligadas», remachó poco después la jefa del Gobierno alemán. «No puede suceder que un lado, el europeo, asuma los riesgos y que el otro (lado) no cumpla algunas normas», argumentó la canciller, que destacó que la «proporcionalidad» es «muy importante».

Pese a todo, el documento elaborado por la Comisión también recoge un guiño a Berlín alertando de la excesiva deuda pública y dejando abierta la posibilidad de penalizarla perdiendo la etiqueta de activo exento de riesgo. Se trata de un movimiento de enorme calado porque países como Italia o España quedarían muy tocados. Sin embargo, es una condición ‘sine qua non’ que Schauble ha establecido para levantar el fondo europeo de garantía de depósitos.

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