El desafío del Mandela palestino

Ramy Wurgaft HADARIM / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

BARGUTIH

Barguti se postula para gobernar a los palestinos, pese a llevar 15 años en una cárcel de Israel

13 may 2017 . Actualizado a las 09:31 h.

En las ciudades de Cisjordania cuelgan grandes retratos de Marwan Barguti con las manos esposadas. Las inscripciones bajo su imagen lo ensalzan como «la gran esperanza del pueblo palestino en su lucha por sacudirse de la colonización israelí». Incluso como el candidato a reemplazar a Mahmud Abás en la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina. Barguti, de 58 años, participará en las elecciones de finales de mayo pese a llevar 15 años en una cárcel israelí. «Las encuestas me adjudican entre el 60 % y el 70 % de las adhesiones. Si la gente deposita en mí su confianza no habrá muro ni guardián que me impida gobernar», afirma en respuesta al cuestionario que le hizo llegar un grupo de periodistas al penal de Hadarim.

Dada su condición de reo, sus aspiraciones pueden despertar escepticismo. Pero de alguna forma, el más carismático de los legisladores de Al Fatah se las ha arreglado para impartir órdenes a sus adeptos dentro y fuera de su celda, y estos le obedecen sin chistar. Cerca de 1.500 reclusos palestinos se adhirieron a la huelga de hambre que convocó a fin de forzar a Israel a mejorar sus condiciones dentro de seis prisiones.

Su hijo Aarab Barguti, de 26 años, lo describe como a la versión palestina de Nelson Mandela. «Igual que el gran líder sudafricano, mi padre es el único capaz de establecer un diálogo de igual a igual con los israelíes. Domina el hebreo a la perfección y conoce la mentalidad del adversario. De un adversario que le profesa respeto», dice con orgullo Aarab, que estudia Administración de Empresas en la Universidad de Saint Mary en California.