El Mediterráneo se cobra la vida de otros 250 inmigrantes

Italia tardó 5 horas en socorrer a un barco que naufragó en 2013


roma / corresponsal

Dos nuevos naufragios en el Mediterráneo provocaron la muerte de 250 inmigrantes y refugiados que intentaban llegar a Europa desde las costas de África, informó el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La primera tragedia tuvo lugar la noche del viernes al sábado y en ella se estima que perdieron la vida unas 82 personas mientras 50 conseguían salvarse. Según los supervivientes, la embarcación de goma en la que viajaban escoró en medio del mar. Contaron que los traficantes los siguieron en otra lancha y, tras acercarse a ellos, les apagaron el motor para dejarlos a la deriva y sin agua durante horas.

«Éramos unos 120 a bordo y, mientras la gente se ponía nerviosa, se rompió el fondo de la embarcación y al final volcó», explicaron los supervivientes a su llegada al puerto italiano de Ragusa tras ser salvados por el mercante Alexander Maersk, que llegó además cargado con otros 293 refugiados sirios, marroquíes y centroafricanos.

En el segundo naufragio murieron otras 163 personas, según Acnur. La tragedia tuvo lugar el domingo al hundirse una lancha de goma a pocas millas de la costa libia. La Guardia Costera de ese país solo consiguió rescatar a seis hombres y a una mujer, informó la Organización internacional de Migración (OIM). «Son noticias dramáticas que nos han llegado desde Libia», explicó el portavoz de la organización en Italia Flavio Di Giacomo.

Los dos sucesos elevan a más de 1.300 los migrantes y refugiados que han perdido la vida en el Mediterráneo en lo que va de año, según datos de Naciones Unidas que estiman en más de 43.000 personas las llegadas a Italia en 2017 por vía marítima. La ruta es cada vez más peligrosa como revela que, mientras el año pasado murió una de cada 137 personas que utilizaron la vía, en lo que va de año se ha pasado a un muerto por cada 39 migrantes. Para el portavoz de OIM, Joel Millman, «algo comienza a fallar en la infraestructura del tráfico de personas». Para los traficantes cada vez es más difícil conseguir motores para los barcos y por ello están utilizando pequeñas embarcaciones de muy mala calidad y en muchos casos desprovistas de teléfonos satelitales que permitan realizar llamadas de socorro.

Los naufragios coinciden con la publicación en el semanario L’Espresso de la reconstrucción de lo ocurrido en octubre de 2013, cuando murieron ahogadas 268 personas en el Mediterráneo, entre ellas unos 60 niños. De las conversaciones telefónicas se desprende que las autoridades italianas tardaron hasta cinco horas en activar el socorro porque pretendían que fuera Malta la que acudiera a ayudar a las 480 personas que estaban en la barcaza que acabó yendo a pique ya que un grupo de milicianos habían disparado contra ella porque pretendían robar y secuestrar a los pasajeros, Este naufragio tuvo lugar pocos días después del de Lampedusa del 3 de octubre y supuso un punto de inflexión en la gestión de la emergencia migratoria en el Mediterráneo.

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