Merkel y Putin mantienen el muro

Los presidentes de Rusia y EE.UU. tendrán su primer encuentro en julio en Hamburgo

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Berlín / corresponsal

El conflicto ucraniano, la guerra en Siria y los preparativos para la próxima cumbre del G20. Los temas internacionales de gran envergadura protagonizaron ayer la primera reunión bilateral en dos años de Angela Merkel y Vladimir Putin. El balneario ruso de Sochi fue testigo de cómo la canciller alemana y el jefe del Kremlin relanzaban el diálogo para intentar acercar posturas. Pero fue en vano, ya que salvo en el ámbito de la cooperación económica, les resulta imposible ignorar los escollos que se interponen entre ellos.

«He mencionado el muy negativo informe sobre los homosexuales en Chechenia y le he pedido al presidente que ejerza su influencia para que se respeten los derechos de las minorías», afirmó Merkel, haciéndose eco del reportaje que hace unos días destapaba la persecución y el asesinato de gais en esa república del norte del Cáucaso. «Nunca nos metemos en la vida política de otros países. Y nos gustaría que nadie se meta en la nuestra. Lamentablemente, observamos desde hace muchos años exactamente lo contrario», denunció Putin, al tiempo que negó la injerencia del Kremlin en los procesos electorales de Occidente. La jefa del Ejecutivo de gran coalición aseguró «no tener miedo» ante las elecciones alemanas de septiembre, aunque advirtió de que, «si hay desinformación», se ocupará de combatirla.

El choque se hizo aún más evidente al tratar las sanciones que la Unión Europea impuso a Moscú por la anexión de la península de Crimea en el 2014 y su apoyo a los separatistas prorrusos. «Me gustaría que tuviéramos la posibilidad de levantarlas cuando se cumplan los acuerdos de Minsk», subrayó Merkel, quien defiende la postura del Gobierno ucraniano en cuanto al orden en que deben cumplirse los puntos del plan de paz. «Queremos garantizar que Ucrania acceda al control de su frontera estatal y luego que se impulse la solución política que apunta a la celebración de elecciones locales» y la concesión de un estatus de autogobierno a los territorios sublevados, explicó.

En cambio, Putin desea que todo se implemente de forma simultánea y defiende que el conflicto es «resultado del golpe de Estado en Kiev» con la revolución del Maidán en el 2014. Además, «nadie escindió esos territorios, sino que lo hacen las propias autoridades ucranianas con todo tipo de bloqueos», criticó el presidente ruso. No obstante, ni él ni la canciller consideran que haga falta elaborar un nuevo acuerdo, sino cumplir el actual.

La dama de hierro también buscó el acercamiento sobre la guerra en Siria, consciente de que Moscú juega un papel clave como fiel aliado del régimen de Bachar al Asad. Algo que tampoco funcionó. Putin insistió en que aún no hay pruebas de que Damasco sea el responsable del ataque con armas químicas contra la localidad de Jan Shijún, que acabó con la vida de 92 personas.

La guerra siria

Este conflicto fue uno de los temas tratados horas después por Putin y Trump, en su tercera conversación telefónica y la primera tras el ataque estadounidense a una base militar siria. Lo más concreto que salió de su charla fue el anuncio de que su primer cara a cara tendrá lugar durante la cumbre del G20 que se celebrará el 7 y 8 de julio en la ciudad alemana de Hamburgo.

Ambos trataron la posibilidad de crear «zonas seguras» para lograr una «paz duradera» en Siria, y la presencia de un representante de EE.UU. en la nueva ronda de conversaciones de paz que tendrá lugar hoy en Astaná (Kazajistán). También aprovecharon para dialogar de cómo trabajar juntos «para erradicar el terrorismo en Oriente Medio». De Corea del Norte, Putin instó a Trump a actuar con moderación para evitar una mayor escalada de las tensiones.

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