La UE abre la puerta a una futura Irlanda reunificada

Fuentes de Bruselas temen que el «brexit» se dirige hacia el temido «choque de trenes»

Donald Tusk
Donald Tusk

bruselas / colpisa

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, confirmó ayer que el contencioso irlandés será una de las tres grandes prioridades de la UE en la negociación sobre el brexit. Así se lo ha explicado por carta a los jefes de Estado y de Gobierno de los 27, que se reunirán hoy en Bruselas para aprobar las líneas maestras de su pulso con Reino Unido. Ya se sabía que se buscará un acuerdo satisfactorio que evite problemas fronterizos entre las dos Irlandas, pero ayer la bomba fue otra: la UE abre la puerta a que Irlanda del Norte forme parte del club si decide en un futuro reunifircarse con la República de Irlanda, el Estado que forma parte de la UE.

Es lo que pedirá hoy el primer ministro irlándes, Enda Kenny, que desde el primer momento ha reclamado a sus socios que hagan todo lo posible para que no se pongan en peligro los acuerdos de paz del Viernes Santo (1998), que precisamente recogen la potencial reunificación. Lo que la UE busca es allanar el camino legal y jurídico en el hipotético caso de que Irlanda del Norte abogue por la reunificación. En Londres, como se puede imaginar, han saltado todas la alarmas por el temor a una desintegración de Gran Bretaña que comenzaría por Escocia.

«Es un tema que está muy hablado y que a priori no presenta grandes dificultades ya que Reino Unido es el primero que acepta eso, como así lo refleja su realidad constitucional y el acuerdo que ha tenido con Irlanda», recalcaron fuentes diplomáticas comunitarias. «No se trata de retar a Londres. Si Irlanda del Norte no quiere la reunificación, no pasará. Depende de ellos. Lo que nosotros hacemos es cubrirnos las espaldas en el hipotético caso de que sí lo sea, haciendo exactamente lo mismo que se hizo con la RDA y Alemania», apostillaron. Esta posibilidad, además, no forma parte del texto principal sino que se incluirá como una adenda al acuerdo aprobado.

Tensión entre las partes

En las altas esferas del club europeo nada es casual, y menos, cuando se trata de temas vitales como el brexit. Siempre hay un porqué y esta vez, también. El miércoles, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, acudieron a Londres para cenar con Theresa May. Poco o nada trascendió, pero el jueves por la mañana, horas después, Angela Merkel sorprendió a más de uno, asegurando que se veía obligada a recordar a los británicos que deben pagar lo que deben y que «no se hagan ilusiones» porque jamás tendrán los privilegios de un Estado miembro.

Todo tiene un porqué y en esta ocasión, se sitúa en Londres, en la cena del miércoles. ¿Qué tal fue? «Mal, realmente mal», zanjaron fuentes diplomáticos que no dudaron en confesar su «pesimismo» ante el posible «choque de trenes». «Parece que viven en otra galaxia, hace falta más realismo», lamenta. El ambiente no es el mejor y, aunque en público se intenta mostrar lo contrario, hay quien asegura que no podía ser peor.

En este escenario los jefes de Estado y de Gobierno se reunirán de forma extraordinaria en Bruselas para mandar un mensaje de «unidad y firmeza» a Londres. Quedarán aprobadas las directrices que guiarán la estrategia negociadora de la UE. Apenas se han introducido cambios sobre el borrador publicado.

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