Otro delincuente que burla el radar antiterrorista

Karim Cheurfi, el terrorista de los Campos Elíseos, es un francés de 39 años y un viejo conocido de la policía por pasar por la cárcel por delitos comunes y varios intentos de matar a agentes

PARISH

Redacción / La Voz

Karim Cheurfi, el terrorista de los Campos Elíseos, es un francés de 39 años y un viejo conocido de la policía por pasar por la cárcel por delitos comunes y varios intentos de matar a agentes, pero que, una vez más, ha burlado el radar antiterrorista. La Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI) no intuyó en él signos de radicalización que motivaran su seguimiento y su inclusión en la fichero S, la lista de personas buscadas como sospechosas de constituir un peligro para la seguridad del Estado. Hace dos semanas debería haber regresado a la cárcel, pero un juez no revocó su libertad condicional y ni tan siquiera consideró relevante su estancia de un mes en Argelia sin notificación.

El pasado 23 de febrero fue arrestado otra vez por sospecharse que buscaba armas para matar a policías, pero fue puesto en libertad por falta de pruebas.

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En el Audi A4 en el que llegó a los Campos Elíseos se encontraron una escopeta recortada, dos cuchillos de cocina, unas tijeras de podar y un ejemplar del Corán, así como direcciones de varios comisarías. En su vivienda en Chelles, se hallaron «elementos de radicalización», entre ellos material salafista. Junto a su cadáver apareció una nota manuscrita defendiendo al Estado Islámico (EI).

Todo apunta al grupo yihadista, pero la reivindicación ha levantado muchos interrogantes. Primero por la premura con la que el EI se atribuyó la autoría a través de su agencia Amaq. Marcó un récord, ya que solo tardó dos horas y media, cuando lo normal son varias horas (como en el atentado al aeropuerto de Bruselas en marzo del 2016) y en general días. Segundo, porque identificó al autor como el soldado del califato Abu Yusuf al Beljiki (El Belga). Algo que no coincide ni con el nombre ni la nacionalidad del asesino abatido.

Aunque los expertos apuntan que el nisba (nombre de guerra) el Belga puede hacer referencia a que residiera algún tiempo en Bélgica. Es el caso de Ibrahim Abdeslam, el kamikaze del bulevar de París que apareció en la revista Dadiq bajo el nombre de Abul Qaqa el Beljiki. Aunque nació en Francia vivía en el barrio bruselense de Molenbeek.

¿La intención del EI es confundir? ¿O hay un segundo atacante huido? Un hombre que la policía belga vinculó al atentado por sacar un billete a Francia el jueves fue descartado después de que este se presentara ayer en una comisaría de Amberes. El sospechoso Yusuf E. O, estaría relacionado con un caso de drogas y, según su abogado, estaba trabajando en una gasolinera cuando ocurrió el tiroteo. El experto en yihadismo Wassim Nar apunta a otra teoría mucho más preocupante: el EI podría haberse «equivocado de asaltante» y, por tanto, el verdadero Al Beljiki podría estar «a punto de pasar a la acción».

Un chiflado que odiaba a la policía

Karim Cheurfi era un delincuente reincidente que odiaba a la policía y que estaba obsesionado con la idea de atacar a las fuerzas de seguridad. Sus vecinos y amigos lo describen como un chiflado.

«Aquí todo el mundo lo conocía, es alguien que ha perdido la razón, muy desequilibrado psicológicamente», declaró a AFP un vecino de su barrio de Chelles, al nordeste de París, que lo conoce desde hace más de 20 años. «Sus actos, sus reacciones, su forma de caminar, su actitud eran como desfasados, como si viniera de Marte», añade. «Estaba chiflado», confirma Salim, amigo de uno de sus primos.

Reincidente

Karim Cheurfi nació el 31 de diciembre de 1977 en Livry-Gargan, un suburbio del nordeste de París. Este hombre sin oficio tuvo que vérselas varias veces con la Justicia, por robo con violencia y por tres intentos de homicidio. En el 2001, tras sufrir un accidente con un coche robado, Karim hirió a dos hermanos que intentaban detenerlo, uno de ellos un cadete de Policía. Tan solo dos días después, consiguió arrebatar su arma a otro agente mientras estaba bajo custodia, hiriéndole de gravedad. Fue condenado en el 2003 a 20 años de cárcel, por tres tentativas de homicidio voluntario, pena que quedó reducida en el 2005 a 15 años. Salió de la cárcel en el 2013. Un año después fue condenado por robo con agravantes a cuatro años de cárcel, pero en 2015 salió en libertad condicional.

«Quedó marcado por la cárcel pero no por la religión ni ninguna otra cosa», estima Mohamed, de 21 años, que vive cerca de la casa en la que Karim residía con su madre. «Odiaba a la justicia y a la policía, quizá se volvió loco al salir de la cárcel». Después de su libertad condicional no dio de qué hablar. «Teníamos pequeños expedientes sobre él pero nada trascendental. A su salida de prisión logró hacerse olvidar», afirma una fuente policial.

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