Camiones y coches, la nueva arma de los yihadistas en Europa

Los terroristas optan por atropellar peatones porque es barato y no necesitan ser adiestrados ni pertenecer a células

El camión usado en Niza
El camión usado en Niza

redacción / la voz

El atentado de ayer en un céntrico barrio de la capital sueca recuerda a los que golpearon Niza, Berlín y Londres, en los que el arma empleada fue la misma: vehículos, camiones en los dos primeros casos, y un coche en el último, y que fueron reivindicados por el Estado Islámico. Este sistema de sembrar el pánico en Occidente se abre camino en Europa desde hace un año. Sin duda, se trata de un método sencillo y económico (la posesión de un vehículo, por propiedad, alquilado o robado) al alcance de casi cualquiera, y para el que no se necesita ni adiestramiento en armas (las clásicas) ni formación en explosivos para preparar un coche-bomba. Es más, al no requerirse otro elemento que un automóvil no se corre el riesgo de transportar armas o de mantener contactos con células, ni hay que disponer de un escondite para el terrorista ni para ocultar armamento.

Otro de los capítulos novedosos de este modelo de ataque es que el yihadista no tiene por qué ser un mártir, es decir, va a una muerte probable, pero no segura, ya que puede llegar a huir. En cuanto a los objetivos elegidos no son ni edificios ni destacados líderes, pues estos están vigilados o tienen difícil acceso. Por eso, la gente común, la más vulnerable, se convierte para los terroristas en blancos desprotegidos y fáciles de atacar, ante la imposibilidad de cualquier Estado a blindar la seguridad de las personas que se mueven por las calles.

Precisamente por estas características son difíciles de evitar, coinciden los expertos en seguridad. Como dijo el jefe de la policía federal alemana, Holger Münch, tras el atentado de Berlín contra un mercadillo navideño: «Por desgracia, con obstáculos de hormigón no se elimina el riesgo».

Aun así, esta técnica barata de atentar tardó bastante en llegar a Europa -en Oriente Medio hace tiempo que es usada por palestinos para atropellar a soldados o civiles israelíes- desde que sus mentores alentaron a los reclutas de Occidente a emplearla. Fue la rama yemení de Al Qaida la que en su revista Inspire invitó ya en el 2010 a sus seguidores a utilizar camiones como arma mortífera para segar la vida a los enemigos de Alá. Y no solo eso, como manual terrorista detalló incluso que los lugares más indicados para atentar eran aquellos atestados de gente y calles estrechas, para provocar más daños y evitar las huidas del gentío.

El precursor

En septiembre del 2014, un portavoz del autodenominado Estado Islámico alentó asimismo a «atropellar con su coche» a los enemigos. Un mes más tarde, el 20 de octubre, el primer «discípulo» de lo que llamaron «la segadora definitiva» fue el canadiense de 25 años Martin Rouleau Couture, quien había viajado a Turquía en lo que parece haber sido un intento fallido de unirse a los terroristas en la vecina Siria. Atropelló deliberadamente con su vehículo a dos soldados en una villa de Quebec; uno murió y el otro resultó herido. Rodeado por la policía, salió del vehículo con un cuchillo y fue abatido. Se había convertido al islam un año y medio antes y era uno de los 90 potenciales yihadistas que estaban siendo investigados. Cuando fue detenido tuvo que ser liberado por falta de pruebas. Y es que «es muy difícil saber exactamente qué planea hacer cada individuo antes de que cometa un delito», aseguró entonces el superintendente de la Policía Montada de Canadá, Martine Fontaine.

Además del atentado de ayer en Estocolmo, estos son los principales ataques yihadistas cometidos en Europa con la «máquina segadora de vidas»:

22 de marzo del 2017

Londres. Khalid Masood, un británico de 52 años, convertido al islam y conocido de los servicios secretos, mató a cinco seis personas (la última murió ayer) atropellándolas con una berlina en el puente de Westminster, antes de apuñalar a un policía delante del Parlamento. El atentado fue reivindicado por el Estado Islámico.

19 de diciembre del 2016

Berlín. Doce personas fueron asesinadas por un tunecino que al volante de un camión robado a un conductor polaco se precipitó sobre la muchedumbre en un mercado de Navidad. El EI reivindicó su autoría.

14 de julio del 2016

Niza. Esta localidad francesa sufrió el ataque más letal de los perpetrados con vehículos en Europa, cuando un camión guiado por un tunecino embistió a la multitud que acababa de asistir a los fuegos artificiales de la fiesta nacional y mató a 86 personas.

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