«El ataque de Londres muestra que no existe un perfil fiable de yihadista»

«Los lobos solitarios son minoría. La mayoría suelen tener apoyo sobre el terreno, instrucción o una guía virtual»


Redacción / La Voz

Carola García-Calvo, investigadora del Real Instituto Elcano, es una especialista en el estudio y el análisis del terrorismo yihadista. En su opinión, el atentado de Londres confirma que no existe un perfil fiable de yihadista, y que el declive del Estado Islámico (EI) en Siria e Irak no permite suponer que la amenaza terrorista en Europa vaya a disminuir.

-¿Podemos extraer alguna enseñanza del atentado de Londres?

-Lo más sorprendente es el perfil del individuo: el hecho de que superase los 50 años, de que fuera un converso, de que estuviese aparentemente bien integrado en la sociedad. Pensábamos siempre en jóvenes, de segunda generación, con problemas de identidad; el atacante de Londres pone de manifiesto que no hay un único perfil fiable, y que pese a que existen segmentos de la sociedad más vulnerables a los procesos de radicalización violenta, no podemos descuidar otro tipo de perfil a la hora de la investigación y el seguimiento.

-¿Es este el tipo de atentados que debemos esperar en el futuro?

-Desde luego, forman parte de la estrategia que las organizaciones terroristas mantienen desde hace años. Y no solo el EI. Al Qaida mantenía esta estrategia. El Estado Islámico hizo un llamamiento a sus seguidores que no pudieran desplazarse a la zona de conflicto para que atacasen a los ciudadanos de Occidente en sus propios países con cualquier medio a su alcance.

-Es un modo de ataque que dificulta la prevención.

-Sí. Son más difíciles de anticipar, porque dejan menos rastro; en uno coordinado se puede seguir la pista de la financiación, de los explosivos, de las comunicaciones. Para estos no necesitan grandes sumas de dinero ni entrenamiento. Estos son los atentados que han predominado últimamente en Europa y están cobrando relevancia por que estratégicamente les son muy rentables. Pero no podemos descartar que ocurran otros más organizados.

-En el informe «Estado Islámico en España», que elaboró usted con el profesor Reinares, concluyen que el lobo solitario es un protagonista minoritario del yihadismo en España. ¿Y en el conjunto de Occidente?

-En el caso español vemos menor incidencia de estos actores individuales. Pero el problema es que también son más difíciles de detectar. Nuestro trabajo está basado en detenidos, así que puede que aquellos no estén totalmente representados. Pero luego también hay que diferenciar a estos sujetos que actúan por iniciativa propia de los que atentan solos pero que detrás pueden tener apoyo sobre el terreno, que hayan seguido algún tipo de instrucción, o al menos una guía a través de redes sociales. La mayoría de los atentados que se producen por actores solitarios, por detrás tienen vínculos con la organización de referencia.

-¿Cree que la derrota del EI en Siria e Irak reducirá la motivación de los aspirantes a yihadistas?

-Eso hay que contextualizarlo en esta enorme revolución, digámoslo entre comillas, que supuso que por primera vez una organización terrorista ocupase un territorio. Fue un momento álgido que motivó que muchos quisieran unirse no solo a una organización terrorista, sino a un proyecto en construcción. El hecho de que esté en declive en Oriente Medio supone que individuos que quisieran incorporarse no puedan hacerlo por las medidas que los países han adoptado, y entonces deciden hacer la yihad en casa. Pero también conduce a que algunos que han estado en Oriente Medio y regresan a sus países pueden radicalizar y movilizar a otros. Lo que debemos entender es que, pase lo que pase en Siria e Irak, la amenaza no va a disminuir a corto o medio plazo.

 «Nos enfrentamos a una ideología violenta, no a una religión ni a una comunidad»

La lucha contra este terrorismo individualizado presenta graves dificultades para las fuerzas policiales.

-¿Ve un camino para luchar con efectividad contra las nuevas formas de terrorismo?

-En términos de contraterrorismo debemos tener en cuenta que hay muchos perfiles susceptibles de acabar implicados en actividades terroristas, y no se puede vigilar a todos los ciudadanos. Nos queda trabajar en la prevención de la radicalización violenta y también en programas de control de estos individuos que retornan de zonas en conflicto o que salen de prisión. Es interesante, ante este panorama de actores individuales, la implicación de la sociedad civil, de las comunidades musulmanas, porque es la primera línea desde donde se puede identificar a estas personas que estén sufriendo un proceso de radicalización o que den muestras de planes, que dejan rastro a través de redes sociales o de personas de su entorno. Así seremos capaces de identificarlos antes de que la violencia se materialice.

-Culpar a la religión, o a la comunidad magrebí, por ejemplo, ¿es dar la victoria a las organizaciones terroristas?

-Desde luego, lo que está claro es que aquí nos enfrentamos a una ideología, y no a una religión. Es la ideología del salafismo yihadista, una versión extrema, rigorista y belicosa del islam que no tiene que ver con la gran mayoría de musulmanes. Debemos evitar la estigmatización de ninguna comunidad, y esto tiene que quedar por encima de todo. De lo que se trata es de contrarrestar una ideología que es contraria a los valores democráticos y de las sociedades abiertas occidentales.

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