Los socialdemócratas, los grandes derrotados en las elecciones de Holanda

El PvdA se ha desplomado desde los 38 escaños hasta los 9, un varapalo que recuerda al sufrido por el Pasok griego, y que con las perspectivas electoral en Francia hace pensar en un efecto contagio en el resto de Europa

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Redacción

La socialdemocracia holandesa ha tocado fondo y no hay señales que apunten hacia una recuperación. El histórico PvdA liderado por Lodewijk Asscher se ha desplomado desde los 38 escaños obtenidos hace cuatro años hasta los 9 en estas elecciones generales pasando además de ser segunda fuerza fuerza de la Cámara Baja a la séptima. El varapalo es todavía mayor si se tiene en cuenta que el PvdA ha formado parte del Gobierno del país en 38 de los últimos 71 años.

El electorado holandés ha castigado a los socialdemócratas precisamente tras cuatro años como socios de Gobierno de los liberales de derechas de Mark Rutte (VDD). Una legislatura completa en la que han pasado de defender la lucha por poner el punto y final a los recortes y a la austeridad a apoyar a Rutte en medidas clave como elevar la edad de jubilación hasta los 67 años o sustituir las becas para estudiantes por becas-préstamo, algo que ha hecho tambalear el concepto de un país más social.

Lodewijk Asschar pronunció un discurso tras conocer los sondeos a pie de urna tratando de minimizar el duro revés recibido, y aunque entre lágrimas admitió la derrota de su partido, aseguró que seguirá siendo el líder de su formación y que luchará por «una economía más justa y una sociedad más decente». En la misma línea continuó el ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que para poner en un segundo plano el mal resultado del PvdA optó por mostrarse satisfecho por haber puesto freno al xenófobo Geert Wilders. «Un resultado muy decepcionante para mi PvdA, pero la amplia mayoría de los electores han rechazado a los populistas extremos», escribió en su cuenta de Twitter.

Los socialdemócratas esperaban emular la campaña electoral del 2012 cuando las encuestas les pronosticaban 15 escaños a un mes de las elecciones, pero finalmente obtuvieron 38. Sin embargo, Asschar y su equipo no han logrado movilizar a su electorado y con 9 diputados han pulverizado el suelo electoral fijado en 22 escaños de las elecciones del 2002.

El resultado de los socialdemócratas en estos comicios contrasta con el de los verdes del GroenLinks de Jesse Klaver, que han pasado de 4 a 14 escaños, convirtiéndose así en el partido que más ha subido en las elecciones. Las otras dos formaciones que probablemente se han beneficiado de la caída socialdemócrata han sido D66, partido liberal progresista y federalista europeo que sube siete diputados e hizo una campaña basada en la defensa de la Educación, así como Denk, una escisión del PvdA promovida por dos exdiputados de origen turco que ha conseguido tres escaños. Sin embargo, una formación a la izquierda del PvdA, el SP (Partido Socialista), no ha sido capaz de beneficiarse y ha retrocedido un diputado, quedándose en 14.

Hay quienes ven en el hundimiento de los socialdemócratas holandeses el fantasma del Pasok. El partido socialista griego, una referencia durante décadas en el país heleno, pasó de ser en el 2009 el partido más votado y lograr el 40 % de los votos durante 20 años a entrar por poco en el Parlamento en las elecciones del 2015 y prácticamente desaparecer del panorama político. Y si la debacle del Pasok fue un primer aviso para el socialismo europeo, tras lo sucedido ahora en Holanda y en menor medida en España en los últimos comicios generales, se habla ya de una reacción en cadena.

Francia será el próximo escenario en el que poder medir la situación que atraviesa el socialismo europeo. Y tras la batalla interna e ideológica entre los partidarios de Benoît Hamon y Manuel Valls durante las primarias, la caída electoral parece irremediable y el objetivo ya se fija en recuperar su esplendor para las presidenciales del 2022.

Los sondeos otorgan a Hamon el 15 % de los votos, lo que situaría al Partido Socialista francés (PS) como la cuarta fuerza por detrás de la ultraderechista Marine Le Pen, el conservador François Fillon y el social-liberal Emmanuel Macron y por tanto, muy lejos de llegar a la segunda vuelta electoral en la que solo pugnan los dos candidatos mas apoyados en la primera votación. De confirmarse, este resultado sería el peor de los socialistas franceses en los últimos 40 años, ya que a excepción del las elecciones del 2002 siempre han tenido un candidato en la segunda votación.

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