Los kurdos se alían con Damasco para frenar a los turcos en Siria

La ONU acusa a los insurgentes y al régimen de cometer atrocidades en la batalla de Alepo


REDACCIÓN / LA VOZ

Kurdos y sirios leales a Bachar al Asad hicieron bueno el clásico de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo y enterraron su duelo personal para hacer frente a la amenaza turca. El régimen y los kurdos sirios se unieron en una extraña alianza para bloquear en el norte del país al Ejército turco y sus aliados rebeldes, que no pueden seguir avanzando sin entrar en guerra contra ellos.

«Tanto para el Gobierno como para los kurdos sirios, el enemigo es Recep Tayyip Erdogan. Se trata de bloquear su proyecto de invasión de los territorios fronterizos», afirmó a AFP el redactor jefe de Al Watan, diario cercano al poder en Damasco.

La semana pasada, las tropas turcas y sus aliados rebeldes se apoderaron de la ciudad de Al Bab, bastión del Estado Islámico en el norte de la provincia de Alepo. Los rusos prohíben al Ejército sirio hacerse con el control de Al Bab debido a un acuerdo con Ankara, por eso Damasco cambió de táctica. Ahora rodea a los turcos avanzando hacia el este hasta confluir con las fuerzas kurdas.

«El lunes el Ejército sirio progresó rápidamente y llegó a zona kurda», al sudoeste de la ciudad de Manbij, «cortando la carretera del este a los rebeldes proturcos», afirma el geógrafo francés Fabrice Balanche, experto en Siria. «La carretera de Raqa vía Al Bab está cortada para los turcos. Tampoco pueden atacar Manbij por el sur», precisa este investigador del Washington Institute. 

Raqa, Palmira y Alepo

Erdogan recordó que Ankara quería participar en la operación para expulsar al EI de su bastión de Raqa, pero descartó cooperar con las milicias kurdas sirias, que califica de «terroristas».

Las buenas noticias para Al Asad llegaron también desde Palmira. El Ejército y las milicias leales al presidente sirio entraron en la ciudad monumental, controlada por el EI desde el pasado diciembre. Los efectivos gubernamentales controlan las afueras occidentales de la ciudad e irrumpieron en el barrio de Al Mutaqaedin, en el oeste de la urbe.

Los reproches para el régimen sirio llegaron desde la ONU, que denunció la existencia de bombardeos indiscriminados, armamento prohibido, civiles usados como escudos humanos y un buen número de atrocidades más en la batalla por el control de Alepo, que concluyó a finales de diciembre. «Todas las partes cometieron graves violaciones de leyes humanitarias internacionales constitutivas de crímenes de guerra», concluye la investigación independiente realizada por la Comisión Internacional de la ONU a través de más de 300 entrevistas sobre el terreno.

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