Marine Le Pen se niega a colaborar con la policía en el caso de los empleos ficticios

La Fiscalía abre la puerta a imputar a Fillon por malversación de fondos públicos


parís / corresponsal

Los escándalos judiciales siguen ensuciando la campaña presidencial de dos de los principales candidatos, Marine Le Pen y François Fillon. La presidenta del Frente Nacional (FN) se negó a presentarse ante la policía judiciaria el pasado miércoles, que solicitó su presencia para interrogarla sobre sus dos excolaboradores sospechosos de ocupar empleos ficticios. Por su parte, el candidato conservador ha recibido otro duro golpe a su campaña con la apertura ayer de una investigación judicial sobre el empleo de su mujer y sus dos hijos mayores, también bajo sospecha de haber desempeñado trabajos falsos. La Fiscalía anticorrupción nacional anunció ayer por la noche que será investigado por «malversación de fondos públicos, abuso de bienes sociales, complicidad y encubrimiento, tráfico de influencias y falta a las obligaciones de la declaración de la alta autoridad sobre la transparencia de la vida pública», según se lee en su comunicado. El ex primer ministro, que se presentaba como el candidato intachable, se enfrenta ahora a la posibilidad de ser imputado en cualquier momento. Fillon había prometido en varias ocasiones que se retiraría de las elecciones si ese fuese el caso, sin embargo, en sus últimas apariciones ha insistido en que irá «hasta el final», imputado o no. 

Marine Le Pen ha decidido tomar una posición mucho más radical de cara a la justicia, negándose a colaborar. No es la primera vez que desafía a las autoridades judiciales. Ya se opuso a pagar los 300.000 euros que el Parlamento Europeo le reclama por emplear a su íntima amiga Catherine Griset como asistente entre el 2010 y el 2016, cuando en realidad trabajaba esencialmente para el FN. Griset estuvo retenida en un interrogatorio el pasado martes tras el cual fue acusada de abuso de confianza y encubrimiento. El mismo día en el que estaba convocada para el interrogatorio, Le Pen se presentó en su lugar a un programa de televisión en el que hizo unas declaraciones que explicaban su decisión de obstruir el avance del caso. «La justicia no es un poder, es una autoridad y no debe venir a perturbar por una investigación que podría desarrollarse después o antes de la campaña presidencial, porque es un momento democrático importante, fundamental en nuestro país», insistió la líder de la  formación de extrema derecha, acusada también de fraude, financiación ilegal y blanqueo de dinero durante la campañas comprendidas entre el 2014 y el 2016, que incluyen las municipales, las europeas, las departamentales y las regionales. 

Otras dos negativas

La presidenta del FN ya se negó a colaborar en dos ocasiones en el 2015, denunciando un «acto político» destinado a perjudicarle en las regionales. Le Pen ha hecho saber a la policía judiciaria por carta que no se presentará a ninguna convocatoria hasta las elecciones legislativas del 11 y 18 de junio, más de un mes después de las presidenciales, ya que, en calidad de eurodiputada, disfruta de la inmunidad parlamentaria que le otorga su cargo. La ultraderechista está reforzando su posición en los sondeos y ha llegado a recortar distancias en la segunda vuelta frente a sus mayor rival, Emmanuel Macron. 

Macron despega en los sondeos a pesar de apostar por un programa económico discreto

El ex ministro de Economía de Hollande presentó ayer su programa económico con propuestas que saben a poco para los que se esperaban el cambio que promete traer. Sus propuestas se apoyan en dos pilares. Primero, una inversión de 50.000 millones de euros en infraestructuras públicas, formación de jóvenes, la transición ecológica y la automatización de la administración. Segundo, un estricto control del gasto público, con la supresión de 120.000 puestos de funcionarios y recortes en las prestaciones por desempleo. El candidato es además el único dispuesto a mantener el déficit público en el 3 %.

Macron, que venía de una tendencia a la baja desde la semana pasada, remontó en las encuestas y subió 4,5 puntos porcentuales desde que el pasado miércoles obtuvo el respaldo de Bayrou, para situarse en el 23,5 %, por debajo de la ultraderechista Marine Le Pen (26 %) y por delante de François Fillon (20,5 %).

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