Las primeras redadas de la era Trump desatan el miedo entre los simpapeles

Adriana Rey NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

SPENCER PLATT | Afp

Centenares de detenidos con orden de deportación en seis estados de EE.UU.

12 feb 2017 . Actualizado a las 09:58 h.

«Llevamos 30 años trabajando con la comunidad y podemos decir que lo de ayer no fue normal», denunció Angélica Salas, directora de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles. El Gobierno de Donald Trump ha comenzado a cumplir con sus amenazas de arrestar y deportar a cientos de indocumentados. Las primeras redadas han desatado el miedo entre la comunidad hispana.

Desde el jueves, los detenidos se cuentan por cientos y las redadas se extienden de costa a costa por ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Atlanta, Carolina del Norte y Carolina del Sur. No hay piedad. Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE) llevan a cabo las detenciones en viviendas, puestos de trabajo, aparcamientos o en medio de la calle, participando así en el primer gran operativo de la Administración Trump contra los 11 millones de inmigrantes ilegales que viven en EE.UU. «No podemos ignorar las leyes», justificó el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, reconociendo incluso que él mismo participó en dos operativos del ICE.

Según las autoridades, solo en California los arrestos superan los 160. De estos, 151 tenían historial delictivo y el resto eran personas con orden de deportación pendiente, o que habían sido expulsados con anterioridad del país. Una de ellas fue Guadalupe García de Rayos, una mexicana deportada el miércoles y convertida en símbolo de la lucha migratoria. «El daño no es para nosotros, sino para nuestros hijos», dijo entre sollozos Guadalupe. La mexicana llegó a EE.UU. con 14 años y allí vivió ilegalmente otros 21. Tuvo dos hijos, hoy adolescentes y ambos con nacionalidad estadounidense. «El único delito que cometió mi mamá fue ir a trabajar para darle una mejor vida a sus hijos», dijo Jacqueline, hija de Guadalupe. La pequeña se refiere a cuando su madre fue arrestada en el 2008 por portar documentos falsos de inmigración. Por este motivo, Guadalupe pasó tres meses en una cárcel del condado de Maricopa, dirigida entonces por el polémico alguacil Joe Arpaio. Fue un delito civil en aquel momento, pero ahora con el nuevo Gobierno de Trump se cataloga como delito penal y por tanto es clasificado como robo de identidad, que es precisamente lo que ha ocurrido con la mexicana.