Policía y residentes se han enfrentado este miércoles durante el desalojo del asentamiento israelí de Amoná, en Cisjordania, conforme a un fallo de la Justicia israelí que confirma que la colonia judía se ubica en territorios pertenecientes a palestinos.

Las fuerzas israelíes han llegado alrededor de las 6.00 a Amoná para comenzar la evacuación, que fue notificada por el Ejército mediante panfletos el martes, con apenas 24 horas de antelación, según han denunciado los vecinos. Los residentes en Amoná han colocado piedras en la carretera que conduce al asentamiento y han levantado barricadas incendiadas en la entrada para impedir el acceso de la Policía. «Toda la tierra de Israel es nuestra», reza una de las pintadas, de acuerdo con el 'Jerusalem Post'.

Las fuerzas de seguridad habían dejado solamente esta vía de acceso a Amoná para impedir que autobuses con activistas alcanzaran el asentamiento complicando de esta forma su evacuación, pero aún así cientos de manifestantes han logrado llegar.

En un primer momento, los uniformados han intentado dialogar con los colonos de Amoná y les han instado a acatar el fallo del Tribunal Supremo de forma pacífica, advirtiendo de que, si no era así, tendrían que proceder a una evacuación forzosa.

La prensa israelí ha informado de que un policía se ha negado a seguir adelante con el desalojo y ha animado a sus compañeros a hacer lo mismo, por lo que ha sido aclamado por los vecinos de Amoná, pero la policía lo ha negado, explicando que no ha participado porque se encontraba mal.

«La policía ha sido atacada por anarquistas con sustancias que han sido lanzadas contra los agentes y que han quemado los ojos a un número de policías, que han necesitado tratamiento médico», ha denunciado el cuerpo de seguridad en un comunicado.

Los agentes, que al principio no iban equipados con material antidisturbios, han actuado «en consecuencia» dando lugar a un enfrentamiento que ha implicado a cientos de personas y se ha saldado con al menos 15 policías heridos y ocho activistas detenidos.

Orden judicial

Hace varios meses, el Tribunal Supremo de Israel estableció que los terrenos donde había sido construido el asentamiento israelí de Amoná, en Cisjordania, eran propiedad privada de ciudadanos palestinos, por lo que emitió una orden de desalojo de los colonos.

Las autoridades israelíes intentaron esbozar un plan para reubicar a los habitantes del asentamiento de Amoná. No obstante, pocos días después las autoridades palestinas les comunicaron que los terrenos que querían utilizar también eran de titularidad privada.

El Derecho Internacional contempla todos los asentamientos como ilegales, si bien Israel diferencia entre aquellos a los que ha concedido permiso y los que no, que son los únicos que considera ilegales, como es el caso de Amoná.

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Al menos 15 policías israelíes heridos en los disturbios de la evacuación de Amoná