Trump se reafirma en el veto a los musulmanes y asegura que no tiene que ver con la religión, sino con el terrorismo

Su jefe de gabinete aclara que la prohibición no afecta a aquellos que cuenten con la «green card». Sí podrían verse sometidos a medidas restrictivas si «van y vienen» a esos países

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El mundo contra Trump Protestas en los aeropuertos, en las calles, en la frontera con México... Se intensifican las protestas contra el veto a los musulmanes. Naciones Unidas pide la retirada de la prohibición y Angela Merkel la califica de injustificable

EFE / EUROPA PRESS

Donald Trump, el nuevo presidente de los Estados Unidos, ha insistido este domingo en que su veto temporal a la entrada de personas de siete países de mayoría musulmana no es una «prohibición contra los musulmanes», al señalar que hay «más de 40 países» similares en el mundo que no están afectados por la medida. «Para ser claro, esto no es una prohibición contra los musulmanes como los medios han informado de manera falsa», afirmó Trump en un comunicado emitido por la Casa Blanca.

Trump firmó el viernes un polémico decreto que suspende la entrada de todos los refugiados durante 120 días y la concesión durante 90 días de visados a siete países de mayoría musulmana con historial terrorista hasta que se establezcan nuevos mecanismos de vigilancia. «Esto no tiene nada que ver con la religión, se trata de terrorismo y de la seguridad de nuestro país», abundó Trump en medio de las fuertes protestas que sacuden Estados Unidos.  El presidente estadounidense subrayó la necesidad de que Estados Unidos tenga unas «fronteras sólidas», criticando la situación migratoria en Europa y el resto del mundo como consecuencia de la falta de ellas. «Nuestro país necesita fronteras sólidas y un escrutinio extremo, AHORA. Miren lo que está sucediendo en toda Europa y, ciertamente, en el mundo - ¡un lío terrible!», consideró el mandatario en un escueto mensaje publicado en su cuenta personal en la red social Twitter.

El magnate neoyorquino escribió el comentario después del revuelo causado por la orden ejecutiva que firmó el pasado viernes para luchar contra el terrorismo yihadista. El decreto ley suspende tanto la entrada de todos los refugiados durante 120 días como la concesión durante 90 días de visados a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana con historial terrorista -Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, el Yemen e Irán-.

Trump señaló que los siete países alcanzados por la medida figuraban en una lista de países utilizada bajo el gobierno de Barack Obama: las personas que hubieran ido allí en los últimos cinco años no tenían derecho de venir a Estados Unidos sin visa. Trump afirmó además que la administración de Obama había suspendido la entrega de visas para refugiados iraquíes durante seis meses en el 2011.

«Estados Unidos ha sido siempre una tierra de libertad y patria de los valientes. Preservaremos esa libertad y la seguridad, como los medios de comunicación lo saben pero rehúsan decirlo», añadió el presidente estadounidense. Recordó que la entrega de visas se reanudará al fin de los 90 días de la suspensión, cuando nuevos procedimientos de control se hayan puesto en marcha.

El veto provisional dictado por Trump provocó caos e indignación en medio mundo: mientras numerosos viajeros veían bloqueado ya su acceso al territorio estadounidense, cientos de ciudadanos protestaban por el veto en el aeropuerto neoyorquino JFK y en otros puntos de EE.UU. Algunos de estos bloqueos han llegado a provocar problemas en los aeropuertos. Durante la madrugada del domingo, tres inmigrantes eran detenidos en el aeropuerto de Orlando, en el centro de Florida a causa del decreto de Trump. Según un congresista, uno de los ciudadanos detenidos, originario de Irán, cuenta con una tarjeta de residente permanente y vive en una localidad del centro de Florida. Mientras que los otros dos detenidos, procedentes de Siria, se trataría de una pareja con hijos residentes en EE.UU. que llegaban por primera vez al país tras haber conseguido sus permisos de entrada.

A última hora del sábado, una jueza federal bloqueó parte del polémico veto, en respuesta a una demanda de la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU) contra la orden ejecutiva de Trump que pone en dudad su constitucionalidad.

Nuevas medidas en el horizonte

El jefe de Gabinete no descartó que otros países más acaben estar sujetos a estas restricciones «a su debido tiempo» y aclaró que, aunque el veto no afectará a quienes poseen la tarjeta de residente permanente -green card-, sí tendrán que someterse a una mayor vigilancia.

En declaraciones al programa Meet the Press de la cadena NBC, el jefe de Gabinete de Trump señaló que la medida «no incluye a poseedores de una green card», que tienen el derecho a trabajar en Estados Unidos y posteriormente a solicitar la ciudadanía. No se les negará el regreso al país. Fue entonces cuando matizó que la prohibición tendrá un impacto en los residentes si «van y vienen» a esos países.

Críticas en todo el mundo

Trump ha recibido numerosas críticas a las medidas, dentro y fuera de Estados Unidos, algunas de ellas provenientes de mandatarios europeos como el presidente francés, François Hollande. En una conversación telefónica este sábado con el multimillonario, Hollande subrayó que la defensa de la democracia implica el respeto de los principios en los que se sustenta, «en particular la acogida de los refugiados».

Hollande «recordó su convicción de que el combate para la defensa de nuestras democracias no es eficaz mas que si nos enmarcamos en el respeto de los principios que las sustentan, en particular la acogida de refugiados», informó el Elíseo al término de la conversación telefónica entre los dos mandatarios. Asimismo, el primer ministro belga, Charles Michel, dijo este domingo que pedirá explicaciones a Trump, al estar en desacuerdo con el veto a la entrada en el país de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana. El ministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, también calificó de «divisorio» y «equivocado» el veto impuesto por el presidente de EE.UU.

Canadá, por su parte, ha pasado de las palabras directamente a la acción y ha anunciado de manera oficial que ofrecerá residencia temporal a todas aquellas personas que se han quedado retenidas en su país tras la decisión de su vecino. Ahmed Hussen, ministro de Inmgiración, Refugiados y Ciudadanía, aclaró que los ciudadanos canadienses con doble nacionalidad y los residentes permanentes en el país procedentes de los países incluidos en el decreto no están afectados por la prohibición.

El Gobierno canadiense además ha señalado que Washington no avisó de forma previa a Ottawa sobre la medida aprobada. De hecho, Daniel Jean -asesor de seguridad nacional del primer ministro canadiense- aseguró que en «su primera conversación» con su homólogo americano, fue evidente que la Casa Blanca no tenía intención de prohibir la entrada en el país a los canadienses con doble nacionalidad de los países afectados. Jean quiso reiterar su sensación de que las autoridades estadounidenses no parecieron percatarse de «las consecuencias» de la orden ejecutiva presidencial.

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