Caos y alarma en EE.UU. y el mundo por el veto de Trump a los refugiados

Adriana Rey NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

JUSTIN LANE | efe

Las Naciones Unidas exhortan al mandatario a que retire su prohibición

29 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Me han dicho que es decisión del presidente. Quieren devolverme allí», confió Alshawi Sami, un iraquí detenido ayer en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York a pesar de contar con una petición de asilo ya aprobada. Sami fue uno de los primeros en sufrir las consecuencias de la nueva orden firmada por Donald Trump, que prohíbe la entrada en el país de ciudadanos procedentes de siete países de mayoría musulmana. Uno de ellos es el suyo: Irak.

El otro afectado fue Hameed Khalid Darweesh, quien, con más suerte, fue liberado tras diecisiete horas de incertidumbre y al demostrar que trabajaba para el Gobierno de EE. UU. «Doy gracias a todas las personas que me han apoyado», dijo aliviado. Previamente, varias organizaciones civiles habían puesto su caso en conocimiento de la Justicia definiendo el decreto como «irresponsable y peligroso».

El impresionante caos por la falta de instrucciones claras de cómo aplicar la orden en la frontera no solo se hizo notar en Nueva York. Aeropuertos de todo el mundo fueron testigos de cómo varias aerolíneas se vieron obligadas a enviar de nuevo a sus países de origen a decenas de pasajeros. Fue lo que ocurrió por ejemplo en El Cairo, donde cinco iraquíes y un yemení fueron expulsados a pesar de tener los visados en regla. Ni siquiera tener la «Green Card» [residencia permanente] fue garantía de entrada. Compañías como KLM, Qatar Airways, Fly Emirates o Etihad también vetaron a sus primeros pasajeros. Otras como Turkish Airlines cancelaron directamente los billetes ya comprados.