Fillon se retirará si se le imputa por el empleo falso de su mujer

Juppé y Sarkozy descartan salir al rescate de la derecha


paris / corresponsal

François Fillon sigue defendiendo su inocencia en el caso del empleo ficticio de su mujer, Penelope, en una semana que se ha vuelto negra para sus ambiciones presidenciales. Pese a los testimonios que afirman que su esposa nunca trabajó fuera de sus labores de ama de casa, Fillon salió en las últimas horas a insistir en que el empleo fue «legal» y «perfectamente transparente». Es tal su empeño que llegó a afirmar que dejará la carrera por el Elíseo si es imputado. «Solo hay una cosa que me impedirá ser candidato: si mi honor fuese dañado, si fuese imputado», precisó durante una entrevista televisada. 

El ex primer ministro insistió en que no tiene «ni la menor duda» de que su esposa realizaba el trabajo por el que estaba contratada. Una semana después de que saliese a la luz el «Penelopegate», como algunos medios franceses han bautizado el caso, la fiscalía ha abierto una investigación. Christine Kelly, autora de una biografía de Fillon publicada en el 2007, y otro testigo fueron interrogados ayer, ya que ambos afirman no haberla visto trabajar nunca. Por sus supuestos casi diez años de asistente parlamentaria y colaboradora, la esposa de Fillon habría cobrado medio millón de euros brutos del fondo público destinado a la contratación de asistentes para los parlamentarios. Durante la entrevista, el candidato se mostró seguro de su versión y desafiante. Según dijo, se encuentra preparado para «demandar a los periódicos que afirmen que [su] mujer tenía un empleo ficticio». 

Fillon intentó además hacer un ejercicio de transparencia, revelando que contrató a dos de sus hijos abogados entre 2005 y 2007, cuando era senador. Otros parlamentarios han salido en su defensa, recordando que otros candidatos a la primarias de la derecha, como Bruno Le Maire o Jean-François Copé, también contrataron a sus mujeres anteriormente. Según las últimas cifras comunicadas por el diputado socialista René Dosière, hasta el 16% de los diputados (alrededor de una cincuentena) recurren a sus cónyuges para los puestos de colaboradores. Apoyándose en que es una práctica común, Fillon estima que la polémica encubre una estrategia para «combatir a aquel que ha ganado las primarias de la derecha y del centro».

Mientras tanto, en el seno del partido, la cuestión de una potencial retirada de Fillon no es siquiera abordada. La atención se desvió a Alain Juppé tras las declaraciones del candidato, ya que quedó segundo en las primarias celebradas el pasado noviembre. Juppé había encabezado todos los sondeos hasta que su rival dio un salto en la popularidad en la última semana antes de los comicios. Sin embargo, el alcalde de Burdeos ha decidido abstenerse «clara y definitivamente». «Los electores se han expresado», recordó, insistiendo que no tiene «para nada la intención de lanzar[se] en una operación de repesca». Por parte de Nicolás Sarkozy, «la pregunta ni se plantea», zanjó un miembro de su entorno interrogado por Le Monde.

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