Las ciudades santuario encabezan la resistencia a la Casa Blanca

Los alcaldes de más de un centenar de urbes reivindican su derecho a proteger a los inmigrantes ante las nuevas leyes


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

«Las órdenes ejecutivas del presidente no cambian quiénes somos ni cómo gobernamos nuestras ciudades. Lucharemos contra los intentos de socavar nuestros valores y la seguridad de nuestras urbes», dijeron los alcaldes de más de 100 ciudades estadounidenses, organizados en la Coalición de Ciudades en Acción. Fue su respuesta al ataque que Donald Trump les había lanzado horas antes, a golpe de decreto: O las urbes santuario (aquellas que rehúsan ser parte de la aplicación de leyes de inmigración) se ciñen a las reglas del juego de la nueva Administración o sus arcas estatales se verán seriamente perjudicadas.

La insurrección no tardó en llegar: «No nos intimidas Donald Trump», cargó el alcalde de Seattle, Ed Murray. El regidor se erigió así como avanzadilla de un goteo de reacciones por parte de decenas de líderes políticos que ayer, volvieron a repetir el lema de «seguiremos siendo una ciudad santuario».

El mensaje se escuchó en Nueva York, San Francisco, Los Angeles, San José, Oakland, Berkeley, Miami, Chicago o Salt Lake City. Todas ellas se volvieron a declarar en rebeldía contra los planes de deportaciones masivas que ya proyecta el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly.

El bloqueo de fondos anunciado y ordenado desde la Casa Blanca afectaría considerablemente a ciudades como Los Ángeles o San Francisco, que verían como sus presupuestos para vivienda o salud, se reducirían en un 6,2 % y un 5,2 % respectivamente. San Francisco, por ejemplo, recibe unos mil millones de dólares anuales del Gobierno federal y perder esa cifra podría ser extremadamente lesivo para esta urbe al borde del Pacífico.

Las consecuencias más severas se prevé que las sufran ciudades como Cudahy, la primera del condado de Los Ángeles que se declaró santuario en el 2015 y en la que el 97 % de su población es inmigrante.

Acciones legales

A Trump le queda un largo camino por delante, ya que en la actualidad hay más de 400 jurisdicciones que tienen algún tipo de política de santuario y, por el momento, ninguna se ha plegado a la voluntad del presidente.

Las denuncias surgidas en las últimas horas se han hecho extensivas a organizaciones como Human Rights Watch, donde advierten que la metodología que Trump pretende utilizar para deportar a millones de personas «plantea serias dudas en materia de derechos humanos».

Otros, como el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, avisan de que las ciudades santuario podrían emprender acciones legales para defender la necesidad de fondos públicos. «Acudiré inmediatamente a la justicia», respondió el demócrata al envite presidencial, avisando de que las consecuencias de cortar el grifo de la financiación pasan, por ejemplo, por un impacto en el departamento de Policía de la Gran Manzana, que recibe fondos federales para la Unidad contra el Terrorismo. «Pondrían en peligro la seguridad de Nueva York», alertó De Blasio antes de anunciar que la resistencia de EE.UU. está preparada para defender a los inmigrantes.

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