La derecha y la izquierda radical lusa se alían para tumbar una ley del Gobierno socialista

begoña íñiguez LISBOA / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

ABHISHEK CHINNAPPA | Reuters

Antonio Costa no ha conseguido aprobar una de sus leyes bandera, la reducción de la Tasa Social Única que pagan las empresas a Hacienda, a aquellas que contraten a trabajadores por 557 euros brutos

26 ene 2017 . Actualizado a las 08:04 h.

Un año y tres meses después de haber tomado posesión, el gobierno minoritario socialista portugués de Antonio Costa recibió ayer el primer varapalo de sus socios de la izquierda radical en la Asamblea de la República, al no conseguir aprobar una de sus leyes bandera, la reducción de la Tasa Social Única (TSU) que pagan las empresas a Hacienda, a aquellas que contratasen a trabajadores por 557 euros brutos, el salario mínimo en Portugal.

Tal y como se esperaba, el Partido Comunista de Jerónimo de Sousa, el Bloco de Esquerda de Catarina Martins y los Verdes de Eloísa Apolonia, votaron en contra. Aunque lo curioso de la sesión es que a la extrema izquierda lusa se unió, por primera vez en esta legislatura, el centro derecha del PSD, del líder de la oposición y ex primer ministro Pedro Passos Coelho. El líder de la oposición justificó su postura «porque no tiene ningún sentido dar incentivos fiscales a los empresarios para contratar a trabajadores por lo mínimo establecido por la ley». Passos Coelho afirmó también que «para que crezca y despegue la economía portuguesa el camino es crear empleos de calidad, no precarios».

Los analistas lusos vieron en estas declaraciones un giro de 180 grados en su manera de ejercer la oposición, más intervencionista y menos pasiva, como se le achacaba hasta ahora. Son muchas las voces que en su partido han comenzado a cuestionar su liderazgo aunque él parece poco dispuesto a tirar la toalla a pocos meses de las elecciones municipales.

La líder bloquista, Catarina Martíns, declaró que «la reforma de la TSU no es justa para los trabajadores ya que solo beneficia a los patronos y fomenta la precariedad». En la misma línea se manifestó el secretario general del PCP, Jerónimo de Sousa. Ambas formaciones se encargaron de insistir en que votar contra de la reducción de la TSU no significa que la alianza con los socialistas esté en juego para el resto de la legislatura.

Es la primera derrota del primer ministro, Antonio Costa, en sus casi 16 meses de gobierno. De nada han servido sus mensajes de los últimos días, apelando al diálogo y a la concertación social ni el acuerdo firmado después de Navidades entre todas las patronales lusas, la UGT y el Ministerio de Trabajo portugués. El perfil negociador de Costa es una de sus bazas políticas, y lo que le llevó a gobernar, a pesar de perder las legislativas, pero esta vez no le ha funcionado.