Los medios potencian la verificación de hechos ante las mentiras de Trump

La Casa Blanca reitera sin pruebas que perdió el voto popular porque hubo millones de sufragios ilegales


Nueva York / corresponsal

Donald Trump volvió a repetir la falsa acusación de que millones de personas votaron de forma ilegal a favor de su rival en las elecciones del pasado 8 de noviembre, Hillary Clinton. Lo hizo durante una cena, la noche del lunes, con los líderes del Congreso en la Casa Blanca. «Trump se pasó los diez primeros minutos de su reunión bipartidista hablando sobre la campaña y sobre cómo de 3 a 5 millones de votos ilegales fueron a parar a la demócrata; motivo por el cual, perdió el voto popular», reveló la periodista Kasie Hunt en NBC News.

Ayer la Casa Blanca volvió a insistir en el tema. «El presidente así lo cree (...) y ha expresado su preocupación por el fraude», explicó el portavoz presidencial, Sean Spicer, en rueda de prensa.

Spicer dijo que el presidente se basa en «estudios» y en «pruebas», pero lo cierto es que no dio detalles acerca de esas supuestas evidencias. Tampoco quiso confirmar si tenía previsto abrir una investigación al respecto. «Quizás», apuntó a los periodistas.

Trump se agarra a este presunto fraude para decir que ganó en voto popular a Clinton, a pesar de que los datos oficiales muestran una diferencia de casi tres millones de sufragios a favor de la aspirante demócrata

Mientras el presidente repetía una falsedad que ya había difundido antes de jurar el cargo el pasado viernes, en las redacciones de buena parte de los medios se sucedieron otra vez las reflexiones sobre cómo cubrir la información de una Casa Blanca donde a las mentiras se les llaman «hechos alternativos».

Verificación de los hechos

El continuo fact checking (verificación de hechos), que ya se realiza desde antes de que Trump asumiese la presidencia, se repitió ayer en portadas como el diario The New York Times: «Trump repite una mentira electoral», titularon. Otros como la cadena CNN anuncian ofertas de trabajo para reporteros que les ayuden a desmentir bulos.

Desde que Trump ganó las elecciones -contra todo pronóstico-, la prensa ha recuperado con autocrítica el debate de cómo llevar a cabo una reconversión interna ante el evidente desafío que supone informar sobre un Gobierno que les ha declarado la guerra y donde reina el caos. Así lo sostienen una docena de altos funcionarios: «Nunca hemos visto tal caos en la Casa Blanca», dicen en The Washington Post, tras revelar que las luchas internas van «desde el gabinete de comunicación hasta el entorno del yerno y asesor principal de Trump, Jared Kushner».

El tumultuoso inicio del mandato también se ha reflejado en la primera encuesta sobre el republicano como presidente. Obtiene el peor dato de aprobación de la era moderna: el 45 % de apoyo, muy por debajo de sus predecesores. Obama tuvo un 67 % en el 2009, Bush un 57 % en el 2001 y Clinton un 58 % en 1993.

La sensibilidad ante las críticas contra el presidente también parece haber aumentado, si se tiene en cuenta la orden de «contraataque» que Trump ha dado a sus consejeros más fieles. Es el caso de Kellyanne Conway, quien ayer culpaba a los medios de comunicación de las amenazas recibidas en los últimos días. «Por lo que la prensa está haciendo conmigo es por lo que tengo Servicio Secreto», denunció sin reparos en Fox, tras relatar que había recibido en su casa varios paquetes con una sustancia blanca y que tuvo que pedir ayuda a los agentes.

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