Valls, casi sin opciones tras el respaldo de Montebourg a Hamon

La primera vuelta de las primarias indica un deseo mayoritario entre los socialistas galos de separarse del legado de Hollande


paris / corresponsal

Benoît Hamon logró ayer una inesperada victoria en la primera vuelta de las primarias socialistas galas. Con un 36,4% de los votos, se situó por encima de Manuel Valls, que se quedó en un 31,1%. El próximo domingo se enfrentarán en la segunda vuelta y los electores socialistas elegirán una de las dos vías en las que la izquierda francesa se encuentra dividida.

Antes de declararse candidato, Valls ya constataba la profunda fragmentación interna del Partido Socialista francés (PSf). «Dos izquierdas» que consideró entonces «irreconciliables». Por un lado, la del lustro de François Hollande: austera en cuestiones sociales y liberal en cuanto a la economía. Por otro, la de Hamon y el resto de ex ministros que abandonaron el gobierno de Valls para proponer una alternativa. Arnaud Montebourg, que quedó tercero en la primera vuelta con un 17,5%, estimó que los votantes han hablado. «Entre cinco y seis sobre 10 han querido que la izquierda interrumpa su deriva», insistió minutos después de conocer los resultados. Y es que los números de Hamon sumados al del ex ministro de Economía se acercan al 55% del total. Una cifra que, según un apoyo cercano a Valls, «dice cosas sobre la decepción del quinquenio». Montebourg, que dejó el Gobierno en 2014 junto a Hamon, llamó en su discurso a votar por el ex ministro de Educación, ofreciéndole el impulso que podría darle la mayoría que necesita para representar a los socialistas en las presidenciales. 

En el lado de Valls, la segunda posición ha sentado como un fracaso. Si bien en un principio el candidato insistió en que «nada» está «escrito» de cara a las presidenciales, desafiando los sondeos que prevén una descalificación en la primera vuelta, ahora siembra la duda. El ex primer ministro advirtió que las «promesas irrealizables» de Hamon serán una «derrota asegurada» ante la derecha de François Fillon. 

Pese a que los primeros datos estimaron una participación de «cerca de los dos millones», el organizador del escrutinio Christophe Borgel rectificó ayer situándola «entre 1,6 y 1,7 millones». Las últimas cifras, aún provisionales, indican 1,56 millones de votantes. Los resultados de cada candidato también fueron ligeramente modificados ayer por la mañana, a lo que Borgel quitó hierro diciendo que se trata de un «error de programación». Algunos medios han interpretado la falta de datos como un obstáculo para la legitimación del candidato que saldrá el domingo, ya de por sí mermada por la baja participación.

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