El equipo de rescate tardó más de 10 horas en llegar al hotel italiano sepultado por un alud

A las dificultades de los accesos se sumó que la prefectura no creyó el aviso telefónico de alarma


roma / corresponsal

Habían pagado, hecho las maletas y tan solo esperaban que llegara el quitanieves que les abriese la carretera y poder abandonar el lujoso hotel Rigopiano, en la localidad de Farindola, Los Abruzos. A los 24 huéspedes no les dio tiempo a escapar ya que una impresionante avalancha de nieve y piedras se abatió sobre la estructura sepultándolos junto a los 11 empleados del hotel. Solo se salvaron dos personas: un cliente, Gianpiero Parete, y un empleado, Fabio Salzetta, que en ese momento estaban en el aparcamiento del complejo. Fue Parete quien dio la alarma a las 17.30 del miércoles avisando al dueño del restaurante en el que trabaja, Quintino Marcella.

Los equipos de rescate no llegaron hasta las 4 de la mañana de ayer, ya que la avalancha había cortado la carretera de acceso al hotel. Los primeros en llegar fueron miembros del Socorro Alpino y lo hicieron con esquíes. Durante el día de ayer pudieron acceder al lugar medios mecánicos para buscar posibles supervivientes. De momento solo se han encontrado los cuerpos de 4 víctimas y las esperanzas de encontrar personas vivas son pocas ya que los bomberos, que buscan ayudados de perros entrenados, no detectan señales de vida. «Hay toneladas de nieve, árboles arrancados y detritos que han cubierto el área donde estaba el hotel. Hay colchones que han sido arrastrados centenares de metros», cuenta un bombero.

Todos querían irse del hotel Rigopiano porque estaban asustados por las difíciles condiciones meteorológicas y por los continuos temblores de tierra. Entre los 24 huéspedes había cuatro niños, dos de los cuales eran los hijos de Parete. Quintino Marcella denunció la lentitud de la ayuda. Tras haber recibido a las 17.30 la llamada de su empleado que le contaba como un alud había sepultado a todos, se puso en contacto con la prefectura de Pescara, donde le aseguraron que dos horas antes habían llamado al hotel y que todos estaban bien. Como no le creyeron, Marcella continuó insistiendo y llamando a todos los teléfonos de emergencia hasta que a las 20.00 horas se activó el rescate. «Mientras tanto, seguí en contacto con él a través de mensajes. Me dijo que habían muerto todos» y afirmó que «la máquina quitanieves tenía que haber llegado a las 15.00 horas, pero al final se retrasó hasta las 19.00 horas. Habían preparado las maletas y estaban esperando dejar el hotel».

Familiares de los desaparecidos confirmaron que los huéspedes habían quedado bloqueados en el hotel a causa del mal tiempo. Fulvio, hermano de uno de los desaparecidos, Marco Vagnarelli, contó que este y su mujer tenían que haber dejado el hotel por la mañana, pero se tuvieron que quedar a comer: «Estaban asustados por los temblores, no por el mal tiempo».

La masa de hielo y de piedras que sepultó el hotel es de proporciones enormes, con un frente de 300 metros. Los continuos movimientos sísmicos que desde el miércoles afectan a la zona fueron la causa de que se desprendiera de la montaña y se precipitara sin encontrar gran resistencia, hasta chocar contra el hotel al que movió unos diez metros de su ubicación.

El hotel Rigopiano estaba en una zona aislada, a 45 kilómetros de Pescara y a los pies del Gran Sasso, el macizo más alto de los Apeninos. Se trata de un lujoso 4 estrellas frecuentado por quien busca relax y no por esquiadores. Contaba con spa y con clientes famosos que buscan tranquilidad. El director de cine Giuseppe Tornatore pasó allí el fin de año.

Continúan las labores de rescate

Los equipos de emergencias que trabajan en el hotel lo hacen a un ritmo lento por la peligrosidad del terreno y la escasa visibilidad. Drante la noche no han encontrado supervivientes ni recuperado ningún cadáver.

Así lo ha confirmado este mismo viernes el viceministro del Interior italiano, Filippo Bubbico, a la televisión privada Sky en Penne, un municipio de Pescara en el que se ha dispuesto un punto operativo desde el que Protección Civil coordina los esfuerzos desplegados en el hotel Rigopiano, en el pueblo de Farindola.

«Las operaciones siguen en curso y han continuado durante la noche. Aún tenemos la esperanza de encontrar supervivientes», afirmó Bubbico.

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