Ecuador y Venezuela, la cara y la cruz del socialismo bolivariano

A Rafael Vicente Correa Delgado le queda poco más de un mes en la presidencia de la República del Ecuador. En la tesitura de escoger entre la continuidad en el poder que le aseguraban las encuestas y la familia, optó por lo segundo


A CORUÑA

Su decisión no tiene precedentes en la órbita populista bolivariana en la que se ha movido este economista y político oriundo de Guayaquil desde su llegada al poder en enero del 2007, después de una dilatada crisis institucional en la que habían tenido un destacado protagonismo los colectivos indígenas. 

Resulta aún más sorprendente que lo haga cuando ya había logrado sacar adelante una enmienda constitucional que solventaba los obstáculos para su tercera reelección consecutiva.

Tampoco se justifica su decisión por la situación económica. El país que ya no crece al ritmo que lo hacía en los años de vacas gordas, pero ha logrado parar la recesión que venía sufriendo por la caída en picado de los precios del petróleo, su principal, pero no la única, fuente de entrada de divisas.

En su decisión de dejar la política activa ha jugado un papel determinante su familia y más concretamente su esposa y madre de sus tres hijos, Anne Malherbe Gosseline, una belga que conoció en su etapa de estudiante en Lovaina (Suiza) con la que regresó a Ecuador y que nunca asumió el papel de primera dama, especialmente por las medidas de seguridad que conlleva.

¿Bolivariano?

Del actual presidente de Ecuador lo más difícil de entender, al menos desde fuera, es cómo un personaje con su trayectoria vital y profesional, con una formación económica muy sólida, adquirida en algunas de las mejores universidades americanas y europeas, doctor honoris causa por 14 de ellas y ministro de Economía con Alfredo Palacio -su antecesor en la presidencia-, se haya subido al carro bolivariano pilotado por militar que había llegado al poder por las urnas después de haberlo intentado, sin éxito, por las armas, un personaje que dejó la economía de uno de los países más ricos del mundo al borde de la ruina, después de haberla saqueado en beneficio propio y el de sus amigos y aduladores. Si algo se le pegó a Correa de Chávez fue su talante autoritario.

Menos aún se entiende que un joven personaje que con cinco años vio como ingresaba en presión su padre, detenido en el aeropuerto de Nueva York por mula, con dos kilos de cocaína que le mandaron cinco años y medio a la cárcel, se deje retratar al lado de un Nicolás Maduro con dos narcosobrinos con pasaporte diplomático, que pasará a la historia como uno de los personajes públicos más cafres -en tres de las cuatro acepciones del término, que recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua- de la la edad contemporánea. 

Quién te ha visto y quien te ve

Ecuador es el cuarto país más pequeño y el octavo más poblado de Latinoamérica. Ocupa el puesto 88 a nivel mundial y el 11 a nivel de América Latina en el Índice de Desarrollo Humano de 2015. Su economía se encuentra en  el puesto 62 a nivel mundial y el séptimo de Sudamérica, según datos del FMI. Es el primer exportador mundial de banano y uno de los primeros en flores, camarones y cacao. En petróleo ocupa el puesto de 182.

Quien haya conocido este país hace diez años se habrá encontrado con una república eminentemente bananera porque la gran tajada de la renta petrolera se quedaba en manos de las multinacionales que explotaban este recurso.

Correa apostó muy fuerte por la creación y modernización de las grandes infraestructuras del país: enseñanza, sanidad y carreteras. El pasado año tuvo que hacer frente a un complejo escenario económico por el fortalecimiento del dólar, moneda que usa como divisa nacional desde el 2000, lo que perjudicó sus exportaciones, y la sostenida caída de los precios del petróleo, la principal fuente de ingresos,  que pasó desde más de 100 dólares por barril a mediados del 2014 a menos de 20 dólares, por momentos en el 2016.

Esta situación provocó una aguda crisis de liquidez pública y privada con retrasos de meses a proveedores del estado, la disminución del ritmo de la economía, miles de despidos y el cierre de empresas. Con todo, en ningún momento los ecuatorianos han padecido desabastecimiento, la gente no se muere en los hospitales por falta de medicamentos, ni ha dejado de ser un país de inmigración, cuando antes lo era de emigración 

El nuevo Ecuador de Correa no vive su mejor momento, pero Lenin Moreno, su ex vicepresidente y actual candidato de Alianza País es el virtual ganador de las elecciones del próximo 19 de febrero, según todas las encuestas. Eso sí, gobernará desde una silla de ruedas.

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